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Sin lugar a dudas, las redes sociales deben ser un instrumento para agilizar la comunicación entre representantes populares y sus gobernados.
Sin embargo, como sería el caso del diputado Paul Carrillo de “informar su llegada a una función de box”, o como la presidenta del PRI, cuando llega al gimnasio, es una manera por lo menos frívola, de comunicarse con sus representados o su afiliados.
Claro que los políticos deben de usar las redes sociales, pero de preferencia para ser más eficientes y escuchar a sus representados.
Por ejemplo, sería buen ejercicio si Paul Carrillo hubiera explicado en qué consisten las iniciativas que aprueba y al mismo tiempo pedirle la opinión a sus representados.
O bien, que Laura Fernández, quizá valdría la pena, que a través de las redes sociales, motive un debate sobre el intento del Alcalde de Cancún, Julián Ricalde, de aumentar los valores catastrales.
Es por lo menos frívolo que políticos quintanarroenses, en lugar de comportarse como políticos que participan en la conducción del estado, pretenden ser en las redes sociales como Justin Bieber o Lady Gaga.

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