TU­LUM, MX.- La presunta irres­pon­sa­bi­li­dad de la em­pre­sa en­car­ga­da de co­lo­car la red de agua po­ta­ble que ali­men­ta­rá a los ho­te­les de la Ri­vie­ra Ma­ya, pro­vo­có un nue­vo eco­ci­dio. Es­ta vez fue un ce­no­te que se des­fon­dó a cau­sa de los tra­ba­jos que hi­zo una má­qui­na zan­ja­do­ra, aca­ban­do con mi­les de años de tra­ba­jo de la Na­tu­ra­le­za.


Es­ta si­tua­ción, en el “Ce­no­te Pa­lo­mi­ta”, en el tra­mo eji­dal en la co­mu­ni­dad de Che­mu­yil, cau­só in­dig­na­ción en­tre eji­da­ta­rios y ha­bi­tan­tes de la co­mu­ni­dad, quie­nes de ma­ne­ra in­me­dia­ta fre­na­ron las obras y exi­gie­ron la pre­sen­cia de las au­to­ri­da­des am­bien­ta­les pa­ra que die­ran fe de los he­chos.
Los in­con­for­mes de­nun­cia­ron que la em­pre­sa “Ma­qui­na­rias y Equi­po del Ma­yab S.A de C.V”, no rea­li­zó los es­tu­dios ne­ce­sa­rios pa­ra po­der ins­ta­lar la red de 14 y 18 pul­ga­das, en un tra­mo de 6.8 ki­ló­me­tros, lo que oca­sio­nó que uno de los mas im­por­tan­tes ce­no­tes que exis­ten en la co­mu­ni­dad de Che­mu­yil, re­co­no­ci­dos a ni­vel mun­dial, se vi­nie­ra aba­jo, oca­sio­nan­do gra­ves da­ños al me­dio am­bien­te.
Abel Ruiz Flo­res, su­per­vi­sor de la Co­mi­sión de Agua Po­ta­ble y Al­can­ta­ri­lla­do, dio a co­no­cer que la pa­raes­ta­tal cuen­ta con to­dos los per­mi­sos de im­pac­to am­bien­tal, ade­más de que an­tes de que se rea­li­za­ra la obra se hi­zo un es­tu­dio de fac­ti­bi­li­dad pa­ra que es­ta obra se pu­die­ra rea­li­zar.
“No afec­ta­mos nin­gún ti­po de ce­no­te, sa­bía­mos de que exis­tía una ve­na de agua, pe­ro la obra no pa­só por el lu­gar, si­no so­bre un tra­mo don­de no afec­ta. Va­mos a es­pe­rar a que la Pro­cu­ra­du­ría Fe­de­ral de Pro­tec­ción al Am­bien­te (Pro­fe­pa) dé un dic­ta­men res­pec­to al te­ma y se­rán ellos quie­nes de­ci­di­rán si la obra con­ti­nua o no”, di­jo.
Por su par­te, Mi­guel An­gel Cruz To­rres, en­car­ga­do de la vi­gi­lan­cia am­bien­tal en la co­mu­ni­dad de Che­mu­yil, dio a co­no­cer que con an­te­rio­ri­dad se le dio avi­so a la em­pre­sa que de­sa­rro­lla la obra de que hi­cie­ra ade­cua­cio­nes en es­ta zo­na, to­da vez que por el lu­gar cir­cu­lan gru­tas y ríos sub­te­rrá­neos. Sin em­bar­go, es­tos hi­cie­ron ca­so omi­so y pro­vo­ca­ron el de­rrum­be del “Ce­no­te Pa­lo­mi­ta”.
Abun­da­ron que lle­ga­rán has­ta las úl­ti­mas con­se­cuen­cias to­da vez de que no es po­si­ble que la irres­pon­sa­bi­li­dad de unos cuan­tos ven­ga a des­truir mu­chos años de tra­ba­jo de la Na­tu­ra­le­za, so­bre to­do por­que al de­rrum­bar­se el área ca­ver­no­sa, se ca­ye­ron es­ta­lac­ti­tas y es­ta­lag­mi­tas, ade­más de que par­te del ce­no­te que­dó blo­quea­da.
Di­jo que es­te ce­no­te co­nec­ta con el gran ce­no­te “Dos ojos”, re­co­no­ci­do mun­dial­men­te, a don­de dia­ria­men­te lle­gan cien­tos de tu­ris­tas y bu­zos pa­ra ex­plo­ra­ra­la zo­na, y que aho­ra se­ría ce­rra­do, ya que la es­truc­tu­ra ca­ver­no­sa que­dó frac­tu­ra­da y pu­die­ra dar­se un de­rrum­be.
Ca­be men­cio­nar que Dia­rio de Quin­ta­na Roo in­gre­só al in­te­rior de la ca­ver­na y pu­do ob­ser­var el cor­te de la má­qui­na que oca­sio­nó que par­te de la ca­ver­na se de­rrum­ba­ra, pe­ro se­rán las pro­pias au­to­ri­da­des am­bien­ta­les quie­nes eva­lúen y den cuen­ta de es­te ca­so. (Fuente: Diario de Quintana Roo)
NOTA DEL EDITOR: ADVERTIDOS YA ESTABAN.- Como complemento a la nota del Diario de Quintana Roo, sólo habría que recordar que desde hace más de ocho meses, habitantes de la zona de Chemuyil ya habían advertido de los peligros que corría el Cenote Palomita, el cual había registrado primero indicios de derrumbe provocado por el continuo paso de camiones con material para ampliar el camino que habría de llevar al fallido relleno sanitario que en esa zona construyó el ex alcalde Carlos Joaquín González y hoy flamante candidato a diputado federal por el Distrito 03. En mayo del 2008, Judith López Escamilla denunció a Noticaribe que en el rancho donde habita se encontraba el Cenote Palomita, el cual se encontraba en peligro por el continuo paso de unidades pesadas, ignorantes de la fragilidad del subsuelo en la zona donde habían sido enviadas a trabajar. Además, se trató de localizar los permisos ambientales que el funcionario de CAPA afirmó que existen para este proyecto, pero al menos en la Semarnat no se halló nada.

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