CANCÚN, MX.- 10 millones de pesos, fue la cantidad que pidieron “Los Zetas” como pago del rescate por la socia taxista Dora Aidé Trujillo Cruz. Sus hijos sólo pagaron 420 mil pesos en efectivo y las escrituras de un terreno valuado en dos millones de pesos.


Estando en cautiverio, sus captores le dijeron que quien la había “puesto”, es el taxista Mario Alcocer Azcorra, quien le debía una fuerte cantidad de dinero.
De acuerdo con la declaración ministerial que rindió Dora Aidé Trujillo Cruz el día 24 de marzo después de que fue rescatada por el Ejército, el día del secuestro (cuatro de marzo) ella se encontraba en el taller mecánico de la Supermanzana 67 en compañía de trabajadores y algunos de sus hijos.
Declaró que ese día llegó un taxista de nombre Mario Alcocer Azcorra, quien le debía 20 mil pesos de un préstamo a réditos y 26 mil pesos por la renta de placas para el taxi número 2430.
Ese día, Alcocer Azcorra sería dado de baja del sindicato por no haber pagado su deuda.
“Se puso a llorar porque dijo que tenía muchos problemas por dinero y después por educación lo acompañé a la puerta, fue entonces cuando vi que entró un vehículo Jetta blanco con varias personas a bordo” dijo.
Cuando los sujetos bajaron del vehículo, se dirigieron a Alcocer Azcorra preguntándole “¿Quién es doña Doris?”.
Posteriormente, amagándola junto a sus empleados y sus hijos, le ordenaron abrir la caja fuerte y entregarles su bolso de mano, sentándola en un sofá mientras se encargaban de sacar lo que había en la caja fuerte.
Después, la subieron al Jetta y la tiraron al piso, llevándosela a una casa de seguridad, sin saber donde estaba ubicada en donde le vendaron los ojos, la amordazaron y le amarraron las manos.
“Me preguntaron cuánto dinero tenía en el banco, que cuántas tarjetas de crédito usaba, a lo que yo les contesté que solo tenía una con 12 mil pesos en el banco Inbursa. Me tuvieron sin alimento y fue hasta el siete de marzo cuando escuché que llegaron otras personas, que me dieron un plato con papaya” declaró.
Ese día, Dora Aidé pudo abrir los ojos porque sus captores le quitaron la venda de los ojos y en su declaración dijo haber visto a dos hombres y una mujer armados, con los rostros cubiertos con pasamontañas.
Fue entonces cuando la mujer le dijo que si conocía al líder del sindicato de taxistas Manuel Pérez Mendoza, que cuántos hijos tenía, que si sabía donde vivía.
Además, le mostraron una lista con nombres al parecer de taxistas, en donde la mujer reconoció los nombres de Carlos Novelo, Manuel Rosales, Delfina Espadas y Luisa Chan.
La insistencia sobre los detalles de la vida de Manuel Pérez Mendoza continuaba.
“¿Cuántos guaruras traen sus hijos?, ¿la esposa trae dos guaruras?, ¿A poco no sabes que tiene 20 autobuses?. En una semana estará tú líder junto a ti”, fueron las palabras que dijo la mujer encapuchada.
La agraviada señaló en su declaración, que también le preguntaron si conocía al taxista apodado “La Loba”.
El día 13 de marzo, la cambiaron a otra casa de seguridad, en donde dijo haber permanecido hasta el día 20.
“El Pitufo” fue el sujeto que le dio de comer la fruta días atrás y le dijo que “la jefa” iba a llegar.
La mujer en cuestión llegó a esa casa de seguridad y al dirigirse a la socia taxista le dijo: “¿Ya te platicaron lo de tu compañero La Loba? ¿De los quemados? La Loba ya quedó hecho pedacitos y así vas a quedar tú porque tus hijos son unos rajones. No completaron el dinero y además sabemos que denunciaron”.
La socia taxista entonces le ofreció a la mujer a la que llamaban “La jefa”, un terreno de su propiedad, el cual podía otorgárselos si la llevaban con un notario.
“Yo al notario te lo traigo aquí amarradito”, fue la respuesta que recibió al ofrecimiento.
El 19 de marzo, uno de los secuestradores le preguntó dónde se ubicaba el terreno que le había ofrecido a “la jefa”.
Fue en esos días que permaneció en esa segunda casa de seguridad, cuando escuchó una motosierra, al parecer, cuando descuartizaron al sujeto encontrado en la Supermanzana 41.
Después, la sacaron de esa casa y la subieron a un vehículo para llevarla a la casa de seguridad ubicada en la Supermanzana 503 en donde finalmente fue rescatada.
Ahí le quitaron la venda de los ojos y le colocaron una funda para almohada.
“Los secuestradores me dijeron ¿recuerdas al que atendiste el día que llegamos?, él fue quien te puso en charola de plata, nos dijo que te debe mucho dinero”.
La mujer recordó que cuando estuvo en la segunda casa de seguridad, pudo escuchar que se encontraban también ahí un hombre, una mujer y un niño.
El hombre fue liberado y después regresó con el dinero para que liberaran a su esposa y su hijo y ya no supo más de ellos.
La negociación
Después del secuestro, a través del teléfono celular de la socia taxista, los secuestradores se comunicaban con su hija a quien le exigieron 10 millones de pesos como pago de rescate.
Primero, reunieron 200 mil pesos los cuales se hicieron poco para los criminales.
El día 12 de marzo, ya contaban con 400 mil pesos en efectivo, mismos que seguían siendo insuficientes.
El 14 de marzo, ya tenían 420 mil pesos y el día 15 de marzo, los secuestradores les indicaron que llevaran el dinero en una bolsa negra a un terreno baldío ubicado atrás del hospital de especialidades del IMSS en la Región 510. Sin embargo, la mujer no fue liberada tras el pago del dinero.
Cuatro días después el 19 de marzo, los secuestradores pidieron los papeles del terreno que la socia taxista les había ofrecido, el cual está valuado en dos millones de pesos y se ubica en la avenida Los Colegios en Bonfil.
El 20 de marzo, les pidieron que llevaran a las cuatro de la madrugada los papeles del terreno en una bolsa negra, al mismo lugar en donde entregaron el dinero.
Aún así, Dora Aidé Trujillo Cruz no fue liberada hasta que el Ejército la encontró en la casa de seguridad de la Supermanzana 503.
“Ese día escuché mucho movimiento, hasta que sentí que alguien me tocó el hombro y me dijo somos militares”.
La vida volvió a comenzar para Dora Aidé Trujillo Cruz, cuando vio que había sido rescatada por los militares y que sus secuestradores o al menos una parte de ellos, habían sido detenidos. (Fuente: Por Esto! de Quintana Roo)

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