“Ramses”, ascenso y caída de un júnior metido al narco en Cancún

Posted on abril 03, 2011, 11:54 pm
10 mins

CANCÚN, MX.- En un “narcojunior” se convirtió en Cancún Ramses Fernando Arreola Sánchez (a) “El Ramses”, detenido el pasado 24 de marzo por elementos del Ejército en una casa de seguridad de la Supermanzana 503.


Aunque no formaba parte de la nómina de “Los Zetas”, con la venta de drogas al menudeo en la Zona Hotelera, llegó a ganas más de 100 mil pesos en una semana.
Con el dinero obtenido con la venta de drogas y con el apoyo de su madre, Arreola Sánchez pudo comprar de agencia, el vehículo Cadillac que fue asegurado por el Ejército el día de su detención.
Las declaraciones vertidas por Ramses Arreola Sánchez (a) “Ramses”, José Salvador Reynaga Zúñiga (a) “El Gordo”, Luis Enrique Paz Sosa (a) “El Max” y Víctor Emanuel Delgado Medrano (a) “El Chumil”; se encuentran en manos de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), encargada de investigar como está estructurada la organización delictiva de “Los Zetas” en Cancún.
Ramses Fernando Arreola Sánchez, joven de 24 años de edad viajó a Cancún para adentrarse al mundo del narcotráfico, formando parte del grupo delictivo de “Los Zetas”.
Acostumbrado a vivir bien, en unos cuantos meses Ramses pudo seguir con su estilo de vida e incluso, pudo adquirir de agencia un vehículo de lujo.
Según consta en su declaración ministerial leída el lunes de la semana pasada en el Juzgado Primero de lo Penal durante su declaración preparatoria, Arreola Sánchez dijo ser “tirador” de droga en la Zona Hotelera.
Primero llegó a Cancún de vacaciones en junio del año pasado en compañía de un grupo de amigos, hospedándose en la Zona Hotelera y fue ahí donde conoció a “El Duende”, encargado de turno en la Zona Hotelera para el grupo de “Los Zetas”.
Ramses se interesó por formar parte del grupo delictivo como vendedor de droga y “El Duende” le aclaró que tenía que empezar desde abajo como “tirador”.
Al término de sus vacaciones, Ramses regresó a la ciudad de México pero a raíz de problemas con su madre debido a su adicción a la mariguana, decidió hablarle a “El Duende” en el mes de enero de este año para repetirle su interés por ingresar a la organización.
“El Duende” fue claro y le dijo que lo pensara bien, porque no era un juego y que en la organización criminal “no se andaban con mamadas y que una vez adentro no había marcha atrás ya que sólo sale uno ya muerto”.
A pesar de dicha advertencia Ramses decidió venir a Cancún y a partir del mismo mes de enero, se inició dentro de “Los Zetas” en este destino turístico.
Llegando a Cancún, Ramses fue llevado a una casa de seguridad ubicada en el fraccionamiento Villas Paraíso sobre la calle Andalucía, pasando la noche en ese lugar.
Al día siguiente, fue llevado a la Zona Hotelera en donde “El Duende” le señalo su “área de trabajo”, donde podía vender droga desde la discoteca “Buldog” hasta la plaza Kukulcán sin pasarse de dicho perímetro.
A partir de esa fecha y con la restricción de no vender dentro de las discotecas, Ramses recibía de “El Duende” media “carga” de cocaína y media “carga” de crack, lo que consistía en cinco bolsitas de cada producto.
Ramses no formaba parte de la nómina de “Los Zetas” y su sueldo era en base a comisiones, ganando 10 pesos por cada bolsita vendida.
Durante la temporada pasada de “springbreak”, Ramses asegura haber vendido en la Zona Hotelera hasta cuatro mil bolsitas diarias o más.
En su declaración señala que además de “El Duende”, también trabajan para “$Los Zetas” en Zona Hotelera “El Rube”, quien se desempeña como encargado general de toda la Zona Hotelera, quien se transporta a bordo de un vehículo Mustang color negro, teniendo a su cargo un promedio de 30 tiradores de droga distribuidos en dos turnos.
Otra de las funciones de Ramses dentro de la organización, era la de fungir como “cuida puntos” de manera eventual al no tener un domicilio donde vivir.
Ahí en la Zona Hotelera, Ramses fue asignado a cuidar la casa de Víctor Emanuel Delgado Medrano (a) “El Chumil” a quien conocía desde hace varios años, cuando estudiaron en la misma escuela en la ciudad de Acuña, Coahuila.
Además estuvo asignado a una casa de seguridad en Villas Paraíso y en otra ubicada en calle Mariposa, en la Supermanzana 506.
Ahí en esa casa, Ramses conoció a otros miembros de la organización criminal como “El Comandante Gordo” y “La Comandante Rubí”.
Ese día, fue cuando se ordenó el “levantón” de “El Betillo”, integrante del mismo grupo, pero que se había quedado con varios cheques. Después, apareció descuartizado en la Supermanzana 41.
En una reunión hecha en un rancho rumbo a Playa del Carmen, Ramses conoció a otros miembros de “Los Zetas”: al “Comandante Tony” y al “Chumas”.
Ahí recibió la instrucción de no “pasarse de lanza”, de nunca abrir las bolsitas de droga, de no alterar los precios, ni la mercancía.
Así dentro de ese mundo, Ramses pudo darse cuenta de que en Cancún existen dos grupos diferentes de “Zetas”: los “simples zetas” y los de las Fuerzas Especiales Zetas (FEZ), quienes son un grupo como de 60 sicarios, que andan en grupos de cinco.
La mayoría se desplaza por la ciudad en camionetas tipo Suburban de color blanco con placas robadas de rentadoras, para parecer turistas.
De igual forma, Ramses pudo darse cuenta de cómo los cuerpos policíacos de la ciudad están al servicio de “Los Zetas”, en especial Seguridad Pública y Tránsito.
El peligro para ellos lo representaban los elementos del grupo de Fuerza de Reacción y Apoyo Inmediato (FRAI) de la Policía Judicial del Estado (PJE) y los del grupo antisecuestros. Sin embargo, sabía que algunos elementos de la PJE están dentro de la nómina del grupo delictivo.
La estructura de “Los Zetas” también cuenta con abogados, que son los encargados de averiguar cuando detienen a uno de ellos, leer el expediente y si el detenido no “Canta” (no delata a sus cómplices), los apoyan y si no, los dejan solos a su suerte. Entre estos abogados se encuentra uno conocido sólo como “Cuevas”.
En su declaración ministerial, Ramses aclaró que el vehículo Cadillac modelo 2011 que fue asegurado por el Ejército cuando fue detenido, era de su propiedad.
Dijo que lo compró directamente en la agencia de esta ciudad, con el apoyo de su madre quien le envió 200 mil pesos y el resto, lo puso él con el “producto de su trabajo”, pagando un costo de 629 mil pesos de contado.
Y es que tan sólo en la pasada temporada de “springbreak”, Ramses pudo ganar la cantidad de 120 mil pesos en una semana y con eso terminó de completar el costo del carro.
Ahora, Ramses Fernando Arreola Sánchez, pasó de ser un “narcojunior” a un reo más de la cárcel pública de Cancún, en donde se encuentra desde el pasado 26 de marzo cuando fue consignado al Juzgado Primero de lo Penal por el delito de secuestro y el pasado viernes, fue declarado formalmente preso. (Fuente: Por Esto! de Quintana Roo)

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