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Por mucho que se vista de rojo, Roberto Borge no solo no ayuda, sino hasta perjudica al PRI, en sus actos oficiales.
En su despliegue, el mandatario estatal termina denotando un terrible desprecio hacia la gente y hasta representantes de medios de comunicación.
Es común, que en actos masivos a los que acude Roberto Borge, como el de este martes, en la toma de protesta de la nueva directiva del Sindicato de Taxistas Andrés Quintana Roo, se distribuyan una serie de vallas, en las que el Gobernador y una especie de corte, quedan envueltos en una burbuja, que los separa bruscamente de la gente común y corriente.
Esta logística, termina por ser ofensiva y hasta discriminatoria, y el Gobernador, en estos actos en los que debería de tener un contacto cercano con la gente, termina alejándose aun más de los ciudadanos.
Si va hacer activista del PRI, no solo tiene que vestir de rojo, sino además tener cierta disposición de acercarse a la gente.

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