Vaya que Roberto Palazuelos, además de mal actor, es poder cómico.

Para asumir el  cargo de presidente de la Asociación de Hoteles de Tulum busca lavarse la cara como defensor del medio ambiente y denunció una nueva tala de manglar en ese municipio.

Pero si alguien ha estado bajo procedimientos por daños al medio ambiente, es Palazuelos.

La Profepa, a partir de 2008, lo sancionó por carecer de Manifestación de Impacto Ambiental y de Cambio de Uso Forestal en su hotel Diamante K de Tulum y, por si fuera poco, violó los sellos de clausura.

Y este asunto de sus pleitos con Profepa, no tiene nada que ver con los litigios que enfrenta con la Comisión Nacional de Aéreas Naturales Protegidas porque a fuerza quiere tener un hotel en el Parque Nacional de Tulum.

Pero, además, a una trabajadora de su hotel, que descubrió que vertía sus aguas negras al subsuelo, la terminó encarcelando, bajo cargos de extorsión.

Y el acto sublime de comicidad involuntaria del actor es que, además, se muestra como símbolo del PRI, amigo personal del candidato del tricolor a la Alcaldía de Tulum, David Balam y Paul Carrillo y, por supuesto, de Roberto Borge.

Y ya hasta amenazó con venir a Cancún a apoyar la candidatura de Paul Carrillo, el candidato priista a la Alcaldía de BJ.

Y eso sin mencionar que Palazuelos, ahora que acabe su carrera de derecho, ya se vio como presidente municipal de Tulum en 3 años.

Al rato, Palazuelos va ser defensor de la democracia y los derechos humanos.

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