La Ley “Anti-marchas” también terminó dividiendo a la CROC, la central obrera más importante de la entidad.

Y es que por un lado, el dirigente estatal de la CROC, el plurinominal Martín de la Cruz, alzó la manita a favor, por el otro, el líder municipal de esa central obrera en Benito Juárez, Mario Machuca, optó por salir de la sesión.

De hecho, varios priistas no estuvieron de acuerdo en la iniciativa presentada por Juanito Carrillo, pero no les quedó más que sumarse a la borregada, aunque Machuca optó por desaparecer.

Y de plano, el diputado del Panal y el dirigente de la sección XXV del SNTE, Emilio Jiménez, que es como un priista “de facto”, decidió no presentarse a la sesión, aunque a algunos de sus amigos les dijo que iba en camino.

Lo cierto es que, por esencia, los sindicatos no podrían sumarse a esta Ley “Anti-marchas”.

Pero, por lo pronto, ha quedado en claro que en Quintana Roo hay dos tipos de líderes sindicales: los que se agachan y los que se esfuman.

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