Si algo falta en Quintana Roo es el debate.

Claro, no podía ser de otro modo, si lo que se pretende es imponer (y sostener) un sistema autoritario de partido único, sin división de poderes ni autonomía municipal, ¡ah! y sin prensa libre.

Sin embargo, el PRD dio el primer paso y con santo y seña dejó en claro que el “coordinado” Plan de Desarrollo Urbano (PDU) del Gobierno del estado y del Ayuntamiento es una cloaca de negocios inconfesables.

Y si algo también requiere esta ciudad, cuya crecimiento ha sido mas anárquico que ordenado, es que los PDUs dejen de ser abrevadero de la corrupción.

Lo del PRD es más que notable pues “da la cara” como partido que fue en el Gobierno, y como la principal fuerza de oposición en Quintana Roo y Benito Juárez.

Por lo pronto, el PRD ya lanzó el reto. Ahora habrá que ver si Paul Carillo, como suele ocurrir en los asuntos polémicos, otra vez “corre como Paul”.

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