CHETUMAL, MX.- La banda de los “Ponchallantas” pudo haber inmigrado a la capital del estado desde Cancún, ya que la tarde de hoy se registró el robo de 68 mil pesos a un hombre de 67 años, con un modus operandi similar.

Bandas bien organizadas podrían haber instalado su centro de operaciones en la capital del estado, pues con la poca vigilancia policiaca en el centro de la capital y en la zona de los bancos haría de Chetumal un lugar propicio para los delincuentes conocidos como “Los Ponchallantas”, ya que hoy por la tarde asestaron lo que podría tratarse de su primer golpe.

Ahora, los habitantes de la ciudad no sólo tendrán que cuidarse de los delincuentes que los defraudan con billetes de lotería, supuestamente premiados, y de los extorsionadores telefónicos, sino que esta nueva amenaza aparentemente ya es una realidad.

Este martes minutos antes de las 15:00 horas, operadoras del servicio de emergencias 066 fueron informadas sobre un robo con violencia a un sujeto en el cruce de la avenida Alvaro Obregón y Andrés Quintana Roo, por lo que elementos de la Policía Municipal Preventiva y ministerial llegaron al lugar.

Una vez en el sitio, observaron a un sujeto de 67 años de edad, que hacía una llamada telefónica desde su celular, en la cual explicaba, aparentemente a un familiar, que suponía que los delincuentes lo habían seguido desde que salió de un banco. El hombre fue interrumpido por los agentes para que les describiera a los malhechores, diciendo únicamente que se trataba de una mujer güera, gorda y con un vestido de color rosa.

Los agentes ministeriales dieron las características a las operadoras del 066 para que informaran, a su vez, a todas las corporaciones que se encontraban en las cercanías.

El hombre dijo llamarse G.M.L, de 67 años de edad, el cual expuso, que minutos antes se encontraba en el banco HSBC ubicado en la avenida Othón P. Blanco entre Héroes y 5 de mayo, donde retiró 70 mil pesos, los cuales, resguardó en un maletín.

Sin embargo, al salir, abordó su camioneta de la marca Dodge tipo Grand Caravan de color azul, con placas de circulación UUE-436-A, y agarró la avenida Alvaro Obregón con sentido hacia el poniente, pero metros antes de llegar al cruce con la Andrés Quintana Roo sintió que una de las llantas estaba ponchada.

Al detenerse para verificar, notó que la llanta trasera del lado derecho estaba baja, por lo que llamó a una vulcanizadora, misma que envió a un empleado rápidamente. Debido a su edad, le dijo al trabajador que lo esperaría en la camioneta, pero minutos después una mujer güera, gorda y con un vestido rosa se le acercó y le intentó hacer plática. La mujer le mintió diciéndole que la llanta del otro lado también estaba ponchada, por lo que al asomarse, observó que no era verdad y al levantar la cara, vio como la mujer corría con su portafolio con rumbo hacia la avenida Andrés Quintana Roo.

A pesar de intentar darle alcance, ya no pudo y la perdió de vista cuando dio vuelta en la esquina. El agraviado supuso que algún cómplice la esperaba a bordo de otro vehículo porque desapareció muy rápido, además que sospecha lo venían siguiendo desde la sucursal bancaria y ellos mismos le poncharon la llanta.

Cabe mencionar que el POR ESTO! de Quintana Roo ha denunciado la actividad de estas bandas criminales, pues se mantiene operando impunemente la banda de los “Ponchallantas” en Cancún, que comete sus atracos en las áreas donde se ubican instituciones bancarias, sin que las autoridades logren parar este tipo de robos. Apenas el año pasado fueron detenidas cuatro personas en Playa del Carmen por cometer robos con esa “técnica criminal”, lo cierto es que siguen operando sin mayor problema, y en Cancún ya suman al menos tres casos graves registrados, en lo que va de este año, pues ocurren en el primer cuadro de la ciudad.

Las víctimas son generalmente cuentahabientes o personas de empresas o negocios que acuden en vehículos a retirar sumas considerables en efectivo en sucursales bancarias, desde donde son detectadas por los delincuentes y al salir, no se dan cuenta que sus neumáticos ya fueron manipulados colocándoles elaboradas puntas de metal, para ser ponchados. Y es hasta que ya no pueden avanzar o salir en sus automóviles cuando los mismos delincuentes se acercan a ellos fingiendo ayudarlos y es ahí cuando cometen el atraco y los despojan del dinero que llevan. (Fuente: Por Esto! de Quintana Roo)

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