Por Hugo Martoccia

CANCÚN, MX.- La noche de este martes, luego de una jornada de miedo y caos en Cancún, el gobernador del estado, Carlos Joaquín González, emitió un vídeo y un comunicado mediante los cuales aseguró que la situación está controlada y le pidió a la sociedad mantener una vida normal.

La noche de ayer, Cancún fue una ciudad fantasma, como nunca antes en su historia. Solo los huracanes o la crisis de la influenza lograron algo similar. Nunca la violencia.

La mejor forma de brindar tranquilidad a esa sociedad asustada es con la presencia del estado, que ayer se vio rebasado cuando un grupo de sicarios atacó a balazos la sede de la Fiscalía General.

La máxima figura del estado es el gobernador. Y hubiese sido bueno que la sociedad viera a Carlos Joaquín en la cuidad en la que aseguró que está todo controlado. Sin embargo, la única agenda pública del día de hoy es en Bacalar.

“Los cancunenes y nuestros visitantes pueden hacer su vida normal. Repito, las fuerzas de los tres niveles de gobierno protegen a la sociedad”, dijo el gobernador en su mensaje, “el estado está bajo control y en orden”.

Un día antes, luego del más grande ataque del narcotráfico en Playa del Carmen, el mandatario había pedido tranquilidad, porque aseguró que se trataba de un conflicto entre particulares que se había salido de control

Sorprende, entonces, que la máxima figura del estado no haya incluido en su agenda pública en estos días eventos en las ciudades del norte del estado que están sufriendo las mayores crisis de seguridad de su historia.

Es entendible que pueda haber informes que no garanticen la seguridad del gobernador en estas ciudades. Pero de ese mismo, entonces, no está garantizada la seguridad de nadie.

Quedará en la historia la actitud del alcalde Rudolph Giuliani en los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, cuando desoyó todos los consejos, y salió a la calle con su sociedad a enfrentar una crisis sin precedente.

Situaciones similares se vivieron en ataques terroristas en París, Londres, Madrid.

A veces las crisis son los mejores momentos para ratificar o ampliar los liderazgos. (Noticaribe)

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