CIUDAD DE MÉXICO, MX.- Don Melquiades Sánchez Orozco, quien fuera la voz oficial del Estadio Azteca por 52 años y prácticamente desde la inauguración del ‘Coloso de Santa Úrsula’, murió la noche de este domingo a la edad de 90 años en la Ciudad de México, publicó espndeportes.espn.com.

Fuentes de la empresa Televisa confirmaron a ESPN el deceso de la voz que envolvió durante más de 50 años al Estadio Azteca.

Sánchez Orozco fue durante años no solo la voz oficial del Estadio Azteca. También formó parte de la histórica radiodifusora XEW y la XEQ durante una gran parte de su carrera.

Voz comercial también en la televisión abierta y en la radio durante décadas también fueron parte de su trayectoria.

Don Melquiades faltó por primera vez a un encuentro oficial en el inmueble y también una muerte estuvo involucrada en dicha ausencia.

Fue debido al fallecimiento de su señora esposa, Isela de la Rocha, Don Melquiades falló a la cita con el Azteca el domingo 28 de mayo del año anterior.

Cuestiones de salud lo alejaron paulatinamente del micrófono del Estadio Azteca. Fue remplazado en los juegos de Selección Mexicana y también en el regreso de Cruz Azul al coloso. Sin embargo, hace poco recibió un homenaje y se anunció su vuelta como la voz en los juegos del América.

Con la muerte de Don Melquiades se va una parte del alma del estadio Azteca.

Le gustaba mantener el suspenso en el estadio, pues en esas épocas, ante la ausencia de inmediatez en los medios, la única vía de información dVista previa (se abre en una nueva ventana)e lo que pasaba en otros partidos que se jugaban a la misma hora, era su voz y él lo sabía: “Marcador en Puebla… (hacía una breve pausa), Chivas un gol, Puebla… (otra pausa más larga) dos,” y el festejo en la tribuna no se hacía esperar, estoy seguro que disfrutaba haciendo “sufrir” al aficionado.

Testigo de miles de goles, era quizás el único que debía mantenerse ecuánime ante las historias épicas y a veces trágicas que se han vivido en el coloso de Santa Úrsula.

Poco más de 52 años mencionando uno a uno al anotador de cada gol, no importaba si era el América, el Cruz Azul, Necaxa o el Atlante, la Selección Mexicana o el Socio Águila de la segunda división, Don Melquiades mencionaba con la misma sobriedad y potencia un gol de Pelé o el gol del siglo de Maradona, un golazo de Cuauhtémoc Blanco o de Enrique Borja, uno de la visita o el gol de algún chico debutante. No era un porrista más, era la voz del estadio y cuando hablaba, el Azteca callaba para escucharlo.

Medio siglo asistiendo a su cabina para informar a los asistentes de cada anotación, cada tarjeta, hacer una mención comercial y hasta informarle a algún niño perdido que sus padres lo esperaban “en el túnel número 30.”

Con su ausencia queda un vacío tan profundo como la huella que deja en el estadio y el fútbol mexicano.

El destino quiso que su último partido fuera el Clásico Nacional, América vs. Chivas, la tarde del 30 de septiembre fue la última vez que se escuchó su voz, Andrés Ibargüen anotó el último gol que mencionó.

Poco más de un mes después, en una fría noche de noviembre, el Azteca se queda afónico, parte de su alma se extinguió. (Fuente: espndeportes.espn.com)

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