Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO, MX.- Después de trabajar 16 años en la Cancillería, una de las denunciantes de Roberto Valdovinos, director del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME), tuvo que separarse voluntariamente del cargo por el presunto maltrato del funcionario.

La mujer, quien pidió guardar el anonimato, presentó en abril del año pasado una de las cinco quejas que hay dentro de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) por hostigamiento laboral en contra de Valdovinos.

También presentó una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), pero al ver la inacción de ambas instituciones, dejó el cargo por temor a las represalias de Valdovinos.

“Es un hombre muy violento”, afirmó en entrevista.

“Siempre se expresaba de forma irrespetuosa hacia las mujeres, y al principio de su gestión todas las quejas y todos los maltratos los recibimos las mujeres”.

Aseguró que el funcionario le gritaba, le rompía papeles en la cara y amenazaba a sus compañeros si se juntaban con ella.

“‘No sabes trabajar’, ‘eres una pendeja’, ‘tengo que enseñarles yo cómo trabajar”, relató la mujer que desde esa época está embarazada.

La agraviada cuenta que todo comenzó cuando Valdovinos llegó al cargo y le pidió informes sobre el programa IME Becas, el cual ella coordinó durante años.

“Él llevó a una serie de jóvenes para integrarlos a su equipo de trabajo, y siendo el tema que más le llamaba la atención, el educativo, me puso a trabajar con unos jóvenes”, manifestó.

“A uno le dijo: ‘a partir de este momento eres su sombra, necesito que te pase toda la información que ha trabajado por tantos años. No la puedes soltar, esas fueron sus palabras, necesito que sepas todo lo que hace'”.

Ya fuera de la SRE, en noviembre presentó una demanda ante el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje en contra de Valdovinos para exigir el pago de su indeminización, que está en trámite de ser admitida.

Relató que cuando a Valdovinos le llegó un primer requerimiento por parte de la Cancillería para saber si habían sido cierto las acciones de su queja, mostró su enojo.

“Me quiso sacar de mi oficina y tuve que pedirle a mis compañeras que pidieran el elevador, ya muy noche, para que pudiera salir porque él me dijo que yo no salía de mi oficina sin firmarle mi renuncia”, indicó.

La mujer lamentó el actuar de la SRE y consideró que no es congruente con la política feminista que se intenta llevar al exterior. (Agencia Reforma)

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