Por Rafael Briceño

CANCÚN, MX.- Alan Cárdenas, enfermero altruista originario de Chetumal, quien desde hace seis meses fue enviado a Cancún, se convirtió en un ejemplo de la discriminación que prevalece en contra del personal de salud, en medio de esta emergencia sanitaria ocasionada por el COVID-19.

“Hoy me tocó a mí, persona que solo me dedico a trabajar, apoyar a todo el que me pide ayuda, que no me meto en problemas con nadie”, expuso.

Aunque no se encuentra directamente vinculado con la atención de pacientes o casos de COVID-19, el simple hecho de portar el uniforme de salud lo convirtió en blanco de agresión

“Creo que un individuo que me vio bajar de mi carro, uniformado con la ropa que cuenta con los logotipos de salud y mi gafete, le causó molestia y se ensañó con mi automóvil. Esperó a que entre a mi domicilio y desde lejos le arrojó una roca al cristal posterior, causando daños por más de $4,000 pesos”, denunció.

Pidió a las autoridades del Estado poner mano dura en contra de los agresores a personal de salud y disponer de personal de seguridad pública en las unidades médicas.

Asimismo, recomendó a sus compañeros trabajadores de la salud portar ropa de civil en el trayecto de su casa al área de trabajo “porque la ignorancia y la violencia de algunos ciudadanos pone en riesgo nuestra integridad y la vida, así como la seguridad de nuestro patrimonio.”

Los hechos se registraron en la Región 93 de Cancún. (Noticaribe)

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