ESPECIAL | Proveedor de Santa Lucía, ligado a empresa fantasma que lavó dinero en Venezuela

Prometallic vendió acero por $184.5 millones para construir el aeropuerto; el dueño de esa empresa fue antes accionista de Grupo Brandon, compañía “fantasma” que envió toneladas de leche a Venezuela, a través de compañía de testaferro de Nicolás Maduro

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orre de control y construcción de la pista. Foto tomada una semana previa a la inauguración.

Por Blanca Corzo y Emiliano Fernández | Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad

Un empresario ligado con una compañía “fantasma” que envió toneladas de leche a Venezuela a través de un presunto testaferro de Nicolás Maduro, obtuvo dos contratos por hasta 184.5 millones de pesos para vender acero para la obra del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), que será inaugurado este lunes 21 de marzo en la antigua base aérea de Santa Lucía.

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) le asignó en 2019 y 2020 dos contratos en Santa Lucía a Prometallic SA de CV, que tiene como accionista a Humberto Marcos Corella, quien durante 12 años fue socio y administrador de Grupo Brandon, empresa que envió toneladas de leche de mala calidad a Venezuela como parte de una trama de lavado de dinero que encabezaba Alex Saab, supuesto prestanombres del presidente venezolano Nicolás Maduro.

Prometallic SA de CV fue fundada el 15 de enero de 2018 en Monterrey, Nuevo León. Un año después esta empresa recibió su primer contrato con la Sedena por un monto máximo de 184 millones 92 mil pesos para la adquisición de acero para la obra del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles.

En 2020, la empresa firmó un segundo contrato con la Secretaría de la Defensa Nacional para la adquisición de mallas soldadas, por un monto de 440 mil 651 pesos, el cual fue firmado por Humberto Marcos Corella, quien años antes había sido el administrador único de Grupo Brandon, empresa oficialmente declarada como fantasma por el SAT.

Simulan traspaso de acciones

Grupo Brandon fue constituida el 11 de noviembre de 2004 en Monterrey, con el objeto social de comercialización de toda clase de alimentos. Siete meses después, el 1 de junio de 2005, los socios originales vendieron sus acciones, con lo que el empresario Humberto Marcos Corella y su madre se convirtieron en accionistas únicos y así permanecieron durante 12 años.

El 27 de marzo de 2017, el notario Juan Kuri Gallardo dio fe de una asamblea extraordinaria en la que Marcos Corella y su madre traspasaron sus acciones en Grupo Brandon a favor de Javier Eduardo de la Fuente Rodríguez y Mario Alberto Valdez Díaz, dos jóvenes de colonias populares de la zona metropolitana de Monterrey, sin experiencia empresarial.

Sin embargo, ese traspaso de acciones fue una simulación, según acusaron ambos jóvenes en una denuncia presentada en octubre de 2021 ante la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León.

En su denuncia, los jóvenes de 23 y 25 años de edad aseguraron que les habían suplantado su identidad para convertirlos en socios de Grupo Brandon y se deslindaron por completo de esa empresa.

De acuerdo con información de aduanas obtenida por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), Grupo Brandon vendió leche a Venezuela por un valor de 113 millones de dólares entre diciembre de 2017 y octubre de 2018, a través de Asasi Food FZC, empresa creada por Alex Saab, actualmente preso en Estados Unidos acusado de operar una red de lavado de dinero mediante el envío de alimentos al régimen de Nicolás Maduro.

El 3 de abril de 2016 el presidente de Venezuela creó los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), un programa de distribución de alimentos básicos importados que serían vendidos a bajo costo con un subsidio del gobierno venezolano. Saab fue uno de los proveedores de las despensas, también llamadas “cajas CLAP”, y Grupo Brandon fue el principal proveedor de leche en polvo a Venezuela.

El 15 de julio de 2019, Grupo Brandon fue incluida por el Sistema de Administración Tributaria (SAT) en la lista definitiva de simuladoras de operaciones, lo que en términos coloquiales se conoce como empresas “fantasma”. (Fuente: Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad)

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