CIUDAD DE MÉXICO.- Los nueve integrantes de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) rindieron protesta ante el pleno del Senado tras una ceremonia que empezó por la mañana y que combinó rituales indígenas, purificación simbólica y la entrega del bastón de mando.
Entre los nuevos miembros están Hugo Aguilar Ortiz —quien asumió como presidente de la Corte—, Lenia Batres Guadarrama, Yasmín Esquivel Mossa, Loretta Ortiz Ahlf, María Estela Ríos González, Sara Irene Herrerías Guerra, Giovanni Azael Figueroa Mejía, Irving Espinosa Betanzo y Arístides Rodrigo Guerrero García.
Guerrero arribó al Senado en silla de ruedas y conectado a oxígeno, tras un reciente accidente automovilístico.
La sesión solemne se prolongó durante la noche, incluyendo también la toma de protesta de magistrados del Tribunal Electoral (TEPJF), del Tribunal de Disciplina Judicial, magistrados de circuito y jueces de distrito.
Durante la ceremonia en la mañana, comunidades indígenas entregaron bastones de mando a los ministros y ministras, incluido Hugo Aguilar; acompañados de otros rituales indígenas, purificaciones simbólicas y discursos grandilocuentes que opacaron el propósito institucional, mientras las fuerzas políticas explotaban el escenario para dirimir acusaciones que no trascienden el circo.
La apertura incluyó rituales de purificación en Cuicuilco y entrega de bastones de mando por pueblos originarios, un gesto que busca legitimar la nueva Corte bajo un manto de multiculturalismo. Sin embargo, esta puesta en escena fácilmente se percibe como una distracción ante la falta de debates sustantivos sobre la verdadera independencia judicial.
Hugo Aguilar destacó que “sin la reforma judicial, los pueblos indígenas no tendríamos presencia”, y enfatizó que ahora “somos los ministros y las ministras del pueblo”.
El “circo político” eclipsa la institucionalidad
En el Senado, la sesión solemne estuvo marcada por un retraso, escaños vacíos, mensajes grandilocuentes desde tribuna y un desfile protocolario de más de 800 juzgadores, incluyendo 9 ministros. Mientras tanto, se multiplicaban los discursos de color político —promoviendo discursos de limpieza, autonomía o democratización— sin discusión de fondo.
De los nueve ministros, seis tienen vínculos ideológicos o colaboraciones con la Cuarta Transformación. Esto plantea serios riesgos de captura por parte del Ejecutivo, especialmente cuando la reforma judicial fue impulsada por el mismo poder en funciones.
Sí, la SCJN se transforma: pasa de 11 a 9 miembros, desaparecerán las salas por completo y los procesos serán públicos. Además, es histórica la polémica elección de sus integrantes. Pero tal vez el verdadero cambio pendiente sea el de cultura judicial: transparencia real, presupuestos justificados y respeto a la independencia.
Ausencias reveladoras
La salida de Norma Lucía Piña, primera presidenta mujer de la Corte, fue solitaria; su discurso final denunció recortes y ataques a la independencia judicial, mientras desde el oficialismo celebraban el final de una era. Esa tensión fue apenas un anticipo del choque institucional presente. (Agencias)














