CHETUMAL, MX.- El Congreso de Quintana Roo se suma a las medidas preventivas establecidas por el gobierno federal y estatal a fin de evitar el contagio del virus de influenza porcina y en consecuencia restringirá el acceso a las sesiones ordinarias, declaró el presidente de la Gran Comisión, Luis González Flores.


Ayer martes al concluir la sesión vespertina, González Flores expresó en entrevista con medios de comunicación que si bien no se suspenderán labores porque hasta el momento no es necesario, sí se limitará el acceso al recinto legislativo en donde se desarrollan las sesiones.
Precisó que sólo se permitirá entrar a un asesor por cada diputado, personal administrativo así como representantes de medios de comunicación.
También en sesión ordinaria de la XII Legislatura del Congreso del Estado, se aprobaron modificaciones a la Ley para la prevención y la gestión integral de los residuos de Quintana Roo, con lo que queda prohibida la incineración como método de tratamiento, pues las cenizas son el resultado más tóxico de la combustión.
En la misma sesión, se probó por unanimidad la solicitud de licencia presentada por el diputado del Partido Verde Ecologista de México, Alain Ferrat Mancera, para separarse del cargo a partir del día 29 de abril con fecha de incorporación el día 15 de julio.
El diputado precisó que pidió licencia debido a que fue llamado por la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión para tomar protesta este jueves debido a que es suplente del legislador federal, Francisco Elizondo Garrido.
Respecto a la reforma aprobada a la ley citada, las Comisiones de Ecología y de Asuntos Agropecuarios, Forestales y Pesqueros y Puntos Legislativos, señalaron que el objetivo es impedir el manejo inadecuado y perjudicial de los residuos a través de la incineración de los mismos.
Refieren que la incineración produce una gran contaminación atmosférica pues produce grandes cantidades de cenizas que son mucho más tóxicas que los residuos domésticos comunes, aunado a que la mayoría no dispone de los equipos de control de contaminación necesarios que poseen los incineradores de países de primer mundo con regulaciones más estrictas. (Fuente: El Periódico)

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