Suerte de Cancún: se acercaba “Paula”… y gobierno sin dinero

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CANCÚN, MX.- Afortunadamente el huracán Paula no afectó al Municipio de Benito Juárez pero en caso de que huracanes causen más daños no hay recursos destinados para las contingencias que pueda causar.

Huracán, atracción turística

CANCÚN, MX.- “Paula” no asustó a la familia Castillo Martínez, quienes se tomaron la foto del recuerdo: vacaciones con el huracán; ellos llegaron el martes, procedentes de la Ciudad de México y este miércoles fueron de los primeros en llegar a Playa Delfines para ver el mar. En su torre de vigilancia, los guarda vidas de Protección Civil, Carlos y José, consideraron que en este lugar la extensión de arena se había mantenido; pero en Playa Gaviota Azul al menos dos metros si se había erosionado.
A medio día, aún el cielo no se despejaba de la banda de nubes grises que trajo el meteoro; por lo que el sol no le daba el brillo al azul turquesa del Caribe Mexicano. Pero en esta ocasión para los que allí empezaron a llegar pasadas de las 10 de la mañana, parecía no importar eso, sino que buscaban la foto del oleaje -que no era tan fuerte- para mostrar a sus familiares y amigos a Cancún, después del paso del huracán.
Salvador el jefe de familia era quién portaba la cámara y para él no era su primera experiencia de un huracán, pues recordó que en el 2000 también vivió el paso de otro fenómeno, pero a su consideración, ésta vez fue más tranquilo y el resto de la familia aseguró no haberse atemorizado cuando se enteraron que un huracán se aproximaba, ni tampoco tuvieron la intención de regresar a su lugar de origen.
Además de saber que era una zona de huracanes, tenían conocimiento que las playas se habían perdido con Wilma y que recientemente las habían rellenado, por lo que para ellos estaban bien, sólo no la veían tan blanca como antes.
Mientras unos ocho turistas extranjeros enfundados en sus trajes de baño, no resistieron las ganas de meterse al mar, pero sólo tuvieron el permiso para estar en la orilla. Carlos Toraya Macías y José Soberanis, -de piel obscurecida por el sol- parecían no hacer nada, sentados mirando hacia la playa, pero esa era su labor: vigilar que los bañistas no se adentraran en el mar “si ya la gente viene con la idea de meterse”, dijo Carlos.
Sin embargo, varios metros adentro del mar se veían a un pequeño grupo -cuatro a cinco- eran los surfistas que aprovechan los remanentes de un huracán para desafiar las olas. Jamaican, presidente de la Asociación de Surfistas del lugar, llegó a las 10 de la mañana y en sus comentarios se percibía un dejo de desilusión; el huracán no resultó lo que esperaban, pues no eran olas de un huracán, sino de un día normal, ya que ni corriente había.
Para los guardavidas que a diario están en ésta o en otras playas públicas, “Paula” no dañó la extensión de Playa Delfines, a diferencia de Gaviota Azul; según sus estimaciones si era bastante “fácil cinco metros” calculó José. Inclusive comentaron que la tarde del martes antes de terminar el turno, removieron la torre que quedó tirada, para que el mar no la destrozara.
El guardavidas de ese lugar, Morgan Ulloa Mendoza, confirmó lo dicho por sus compañeros, “unos dos metros o más”. Pero en Gaviota Azul si fue mayor el número de surfistas, unos 25, según dijo.
Con camisas de una dependencia gubernamental, un grupo merodeaba en la zona, se trataba del jefe de Recaudación y Vigilancia de Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat) y subordinados, quienes informaron estar haciendo un recorrido por las playas públicas sobre las condiciones precisamente del escalón o erosión de las playas; pero “a ojo de buen cubero” como versa el dicho, no habían encontrado ninguna variante, pues las condiciones climáticas que se sintieron no fueron como las de una tormenta, ya que ni aire fuerte se sentía y el mar se veía tranquilo.
También llegó una camioneta de CFE, pero no tardó mucho, el único ocupante sólo echó un vistazo y con la misma se retiro.
Ballenas, otra playa pública, estaba desierta, pese a que esta en medio de dos grandes hoteles, el Cancún Palace y Le Meridien. Sólo había movimiento de los albañiles que continuaron con la obra de junto, donde una maquinaria seguía anclada al edificio. (Fuente: SIPSE/Novedades de Quintana Roo)

Lo que se gastó en el caso de Paula fue mínimo, sólo se adquirieron algunas colchonetas y víveres, no hay un monto preciso aún pero lo que haya gastado Oficialía Mayor le será repuesto, indicó el tesorero municipal, Jaime Zetina González.
El presidente municipal de Benito Juárez, Jaime Hernández Zaragoza, informó con la conformación de comité que no hay etiquetado un recurso para casos de prevención.
El Comité Operativo Especializado en Caso de Huracán fue instalado y se hicieron los reportes sobre las medidas de prevención para llevar a la gente a los refugios pero no se destinó una partida especial que el ayuntamiento tenga prevista pese a ser un destino potencial a recibir huracanes durante seis meses de cada año.
El riesgo de que lleguen huracanes e impacten al destino está latente cada año, de acuerdo con el director de Protección Civil, Mario Castro Madera.
El ayuntamiento espera la aprobación de una reestructura económica de su deuda pública hasta por mil 400 millones de pesos para evitar caer en la incapacidad financiera hasta para pagar su nómina, según advirtió el tesorero Zetina González cuando estaba por aprobarse en el Cabildo la reestructuración, y ahora se lleva a cabo la creación del presupuesto 2011 que no contempla gastos por contingencias de huracanes.
Para el caso del relleno sanitario con una fosa de lixiviados (líquidos generados por el desecho) que podría exceder su capacidad en una situación de huracán, el secretario de Obras Públicas y Servicios, Enrique Ramírez Escobedo, informó que se encontraba al 10 % de capacidad y que por las lluvias que se dieron ayer por la mañana todo estaba controlado, además de que tienen seis motobombas para actuar en caso de que se llene la fosa de lixiviados.
Sin embargo en caso de haber tenido más daños no se tienen recursos especiales para atacar las contingencias que ocasione, comentó.
Durante la noche del pasado martes, camiones recolectores de basura de Domos Tierra, del ayuntamiento y de la empresa Comercializadora de Servicios y Suministros Metropolitanos recorrieron la ciudad para retirar la basura pero en la mañana aún se encontraban desechos en calles de zonas del primer cuadro de la ciudad como las Supermanzanas 63 y 64.
Falla ciudadanía
Ayer por la mañana calles de la ciudad lucieron con basura pese a la amenaza del impacto del huracán Paula pero no fue por el mal servicio de recolección de basura sino porque también ciudadanos dejan de manera irresponsable la basura en las calles.
Juan Cahuich Chan, vecino de la calle nueve en la Supermanzana 64, es testigo de que el servicio de recolección de basura pasa diariamente frente a su domicilio donde la mayoría de los vecinos dejan la basura a cualquier hora del día.
La esquina luce con diferentes bolsas de basura. No hay contenedores y el servicio de recolección no se anuncia con campaneo. Las bolsas de basura las abren los perros callejeros y después con la lluvia además de tapar las calles son focos de infección para los vecinos.
El secretario de Obras Públicas y Servicios, Enrique Ramírez Escobedo, informó que en lo que va de la semana han cubierto toda la ciudad pero han detectado que inmediatamente después de pasar por la basura, parte de la ciudadanía vuelve a sacar más basura sin considerar que con huracanes se convierten en proyectiles. (Fuente: SIPSE/Novedades de Quintana Roo)

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