Peligrosa fragmentación de la izquierda. Por Armando Tiburcio Robles

0
20

Nos tomó por sorpresa, hay que reconocerlo. Por lo menos a mí. Me parece un movimiento estratégico inverosímil, fuera de lugar, con malas formas y en el peor momento.
Ya no era lo que se esperaba ni lo deseable. Después de construir una salida políticamente bien estructurada al desconocimiento del resultado electoral, se veía venir la consolidación del liderazgo de AMLO entre todas las izquierdas, manteniéndose como el punto de referencia por encima de grupos, partidos y corrientes.
El llamado a estructurar orgánicamente a Morena era lógico, como movimiento social y como un factor de impulso para la acción desde abajo, para darle salida con objetivos definidos a la radicalidad desesperada y para ejercer el papel de presión amortiguadora de las funciones meramente políticas, legislativas y de gobierno de los partidos políticos de las izquierdas.
Por eso mismo, la contraparte esperada era mantener organizado el frente político en el Movimiento Progresista (o como quisiera llamársele) buscando que actuara lo más unido  y coordinado posible en las tareas legislativas y de gobierno, así como en las contiendas electorales por venir, dándole en ese terreno, también, el apoyo necesario a las causas sociales y a las luchas populares.
Un todo de las izquierdas cuyas partes diversas, hasta hoy, reconocen un liderazgo incuestionable. ¿O se piensa que alguien más tendría ahora la posibilidad de disputárselo?
Esta es la tarea más compleja. La más necesaria para las izquierdas y la que requiere de un liderazgo unificador imposible de improvisar. Sin embargo, AMLO ha optado por el camino menos comprometedor. Ha decidido mantenerse como la conciencia crítica de la nación en vez de a sumir la responsabilidad unificadora y equilibradora que las izquierdas y el país necesitan. Y no es frase retórica.
La decisión de AMLO fragmenta. Su discurso está destinado a satisfacer los oídos del sector más radicalizado en términos de la crítica interna a los partidos registrados. Se avecina un incremento de las tensiones en la izquierda, entendida como un todo, con la segmentación artificial entre buenos, malos y regulares. Dependiendo de quién los clasifique. En esas circunstancias, la complementación de las tareas políticas y la movilización social habrá de complicarse.
Si finalmente, como parece, MORENA canaliza sus esfuerzos hacia la conformación de un nuevo partido, el panorama de desgaste será mucho peor.
Por lo pronto, con su planteamiento AMLO ya puso en una encrucijada innecesaria, e incluso en un conflicto, a un conglomerado importante de militantes de las izquierdas, algunos de ellos con cargos de representación o de gobierno, que desde los partidos políticos impulsaron a MORENA.
Más difícil será para los militantes políticos que habrán de enfrentar elecciones locales el año próximo con este llamado a la dispersión, pero con el espectro de registros partidarios tal y como está ahora. Habrán de enfrentar la tensión propia de los recelos y las desconfianzas con quienes pudieran estar impulsando la nueva organización. ¿Van a aceptar los partidos postular a candidatos bajo sospecha de que después los van a desconocer? ¿Va a buscar MORENA incorporar sus propuestas en esas elecciones? ¿Por vía de cual partido? ¿O no va a inmiscuirse en elecciones hasta que consiga su propio registro?
En vez de abonar a la unidad, la decisión de AMLO incrementa el grado de dificultad para la coordinación de las izquierdas. Pero hay que decir también que en nada han contribuido las declaraciones rupturistas al estilo de Jesús Ortega. Por el contrario. Son irresponsables. Cada parte se está yendo por el camino del menor esfuerzo, a cuidar su cobertizo, su parcela; a administrar su fragmento de una izquierda en desconcierto.
Mantener el equilibrio inestable entre las distintas fuerzas de izquierda obliga a una responsabilidad y habilidad suprema, al nivel de los grandes líderes y estadistas. Le están sacando la vuelta. Si a eso se le quiere llamar esquizofrenia, bipolar será, no importa. El caso es que la izquierda mexicana, como opción visible, viable y confiable, se está poniendo peligrosamente en cuestión frente a la ciudadanía.

Septiembre 9, 2012

Comentarios en Facebook