Capturan a ‘Pelones’ y los vinculan con ejecuciones en Chetumal y Calderitas

Posted on agosto 10, 2013, 11:57 pm
18 mins

pelones slideCHETUMAL, MX.- Varias personas presuntas integrantes del grupo delictivo “Los Pelones” fueron detenidos como probables responsables de las ejecuciones de dos supuestos narcomenudistas en la Zona Sur, en el Fraccionamiento Caribe de Chetumal y Calderitas, además de la muerte de una mujer y un menor, quienes fueron levantados en Limones a principios de julio y cuyos cadáveres fueron encontrados anoche en un rancho de Xul-Ha, en una “narcofosa” en la que se ubicaron además de armas largas con cartuchos útiles, seis kilogramos de marihuana, cocaína y uniformes de la Policía Estatal Preventiva (PEP).

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De acuerdo con investigaciones del reportero, se trata de Humberto Arellano Gómez, Eliseo Ramírez López, Rosalía Silvestre Camposeco y Suemy Argelia Pacheco Pisté. Al parecer, los dos individuos, originarios del Estado de Tabasco, son los responsables directos de las ejecuciones, mientras que las mujeres están vinculadas por complicidad.

Estas personas están relacionadas con la ejecución de Luis Alberto Tun Avila, alias “El Cachetes”, supuesto empresario maderero ultimado el pasado 13 de julio en las inmediaciones del Fraccionamiento Caribe, así como la de Ramón Castillo Encalada, ocurrida anteanoche en la colonia 16 de Septiembre del poblado de Calderitas. Al parecer, según versiones de testigos, estas personas se dedicaban al narcomenudeo.

Sin embargo, las indagaciones señalaron que estas personas también son responsables de la muerte de Victoria Iliana Cano Rodríguez y su hijo José Carlos Ramos Cano, quienes fueron reportados como desaparecidos a finales de julio por Carlos Ramos Negrón, en la comunidad de Limones, municipio de Bacalar, caso que quedó asentado en la averiguación previa BAC-262/07-2013, y cuyos cadáveres fueron encontrados la tarde de ayer enterrados en un rancho de la comunidad de Xul-Ha.

Se averiguó que en este mismo rancho donde fueron ubicados los cadáveres, en lo que sería una “narcofosa” se hallaron de igual manera aproximadamente seis kilogramos de marihuana, algunas dosis de crack, uniformes de la Policía Estatal Preventiva, así como armas largas AK-47 y AR-15 con centenares de cartuchos útiles.

Los datos extraoficiales apuntan a que los dos sujetos están relacionados directamente en las ejecuciones, tanto de los dos empresarios como de la mujer y el niño, y para las primeras muertes utilizaron el mismo modus operandi al balear a las víctimas mientras estaban en movimiento en una motocicleta.

La resolución del caso, según fuentes extraoficiales, se dio luego de que en coordinación, corporaciones policiacas realizaron la detención de un presunto sicario, el cual llevó a autoridades hasta una vivienda ubicada en la calle Ciprés, número 720, entre Colibrí y Tucán, en el Fraccionamiento Sian Ka´an II, la cual fue cateada y en donde se aseguró una unidad vehicular y dos kilogramos de crack.

Esta misma persona llevó a los cuerpos policiacos a la ubicación del otro presunto culpable, así como de las dos mujeres que fueron detenidas, además de que señalaron el rancho de la comunidad de Xul-Ha en donde tenían sepultados en una “narcofosa” a la mujer e hijo.

Se supo que las mujeres no están relacionadas directamente; sin embargo, se les relaciona por presunta complicidad, pero será hasta el transcurso del día de hoy cuando las autoridades ministeriales den a conocer la versión oficial del caso.

EJECUCIÓN DE “EL CACHETES”

Como informamos en su momento, Luis Alberto Tun Avila, de 41 años de edad, fue ejecutado la mañana del pasado 13 de julio, a quemarropa, presuntamente por estos dos sicarios detenidos, quienes abrieron fuego desde una motocicleta en movimiento cuando el ahora occiso circulaba de Norte a Sur a bordo de su camioneta tipo Ranger, en la avenida Nicolás Bravo, en las inmediaciones de la colonia Nueva Generación.

En ese entonces, según testigos de los hechos, se supo que la agresión contra la unidad inició cerca de la caseta de policía, cuyo elemento que estaba ahí se asustó tras escuchar las detonaciones y no hizo nada por perseguir a los presuntos asesinos quienes lograron huir.

De acuerdo con los datos recabados, se pudo establecer que la camioneta en la que fue ejecutado Luis Alberto Tun Avila es propiedad de Raúl Huesca Acosta, y hermano de Lucía y Janet, a quienes en el año 2009, elementos de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) les aseguraron una camioneta tipo Nitro, en la cual transportaban una maleta negra que en cuyo interior encontraron 30 kilos de cocaína y dos ladrillos más de la misma droga, ocultos en una de las viviendas ubicadas en la colonia Fovissste III, propiedad de una de las mujeres.

Reportes oficiales indicaron que la ejecución del presunto empresario maderero apuntaba a la delincuencia organizada, misma que ocurrió a las 06:45 horas de ese día, cuando Tun Avila circulaba de Norte a Sur, en la camioneta marca Ford, tipo Ranger, color plata, con placas SZ-5368-A, en la avenida Nicolás Bravo con Haití, al parecer con dirección hacia su negocio de maderas preciosas denominada “Avila”, ubicado en la avenida Maxuxac, entre 8 de Octubre y 5 de Febrero, de la colonia Proterritorio.

Sin embargo, al llegar frente a la caseta de la Policía Municipal Preventiva (PMP), situada entre las calles Barbados y Santa Lucía, se le emparejó en el costado izquierdo una motocicleta en la cual viajaban los dos sicarios, quienes al tenerlo en su blanco el acompañante que iba en la parte trasera de la moto abrió fuego contra Tun Avila.

El sicario quien abrió fuego contra el empresario maderero realizó por lo menos cuatro disparos, de los cuales cuatro impactaron en la camioneta, pero a su vez las balas se proyectaron en la cabeza del ahora occiso, la cual registró un orificio de entrada en la parte izquierda y de salida en la región occipital derecha, lo que le ocasionó la muerte de manera instantánea y luego de los hechos los asesinos huyeron del lugar.

Producto de la velocidad con la que era conducida la camioneta de la víctima, quien aceleró a fondo para huir de sus atacantes, la camioneta continuó con su trayecto al menos 300 metros más hasta que terminó impactada contra un poste de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el cual destruyó totalmente de su base, provocando que este solamente quedara sujetado por los cables de alta tensión.

EJECUCIÓN DE RAMON CASTILLO ENCALADA

Este caso ocurrió anteanoche, cuando de la misma forma estos dos presuntos sicarios dispararon en siete ocasiones contra Ramón Castillo Encalada, de 67 años de edad, cuando estaba en su domicilio ubicado en la calle Chihuahua, en el poblado de Calderitas. Castillo Encalada recibió los servicios de primeros auxilios, pero segundos después de haber ingresado al Hospital General murió.

La moto de los asesinos fue encontrada abandonada al final del Fraccionamiento Las Américas III, y aunque no ha sido oficializada esta versión, se presume que el occiso se dedicaba a la venta de drogas. El cuerpo de Castillo Encalada presentó siente impactos de bala -dos en el abdomen, otros dos en el tórax, uno de entrada con salida en la costilla derecha y uno más en el rostro-.

Con relación al hecho, se supo que aproximadamente a las ocho de la noche del citado día, el número de emergencias 066 alertó a las diversas corporaciones policiacas que en el domicilio 897, ubicado en la calle Chihuahua, entre Sonora y Campeche, en la colonia 16 de Septiembre de Calderitas, una persona fue baleada por dos sujetos.

De inmediato varias patrullas de las Policías Judicial, Estatal y Municipal se trasladaron al sitio y al llegar encontraron tirado en el corredor de enfrente de la vivienda, en un charco de sangre, a Ramón Castillo Encalada.

Los agentes policiacos solicitaron el apoyo de paramédicos de la Unidad de Respuesta a Emergencias Médicas, quienes en cuestión de segundos llegaron al sitio, le prestaron los primeros auxilios y lo trasladaron al Hospital General, pero segundos después de haber ingresado al área de urgencias murió.

Al nosocomio llegó personal del Servicio Médico Forense (Semefo), en compañía de un agente del Ministerio Público, quien después de haber concluido con sus diligencias ordenó el traslado del cuerpo a la morgue para la necropsia de Ley.

En tanto, agentes judiciales en el lugar entrevistaron a Rosa María Castillo Guerrero, de 39 años de edad, quien dijo que estaba adentro de su casa cenando cuando de repente escuchó varias detonaciones de arma de fuego. Segundos después de que todo quedó en silencio, de inmediato salió a la calle y vio a su padre tendido en el suelo, gravemente herido, y a su vez notó a dos personas, ambas vestidos de negro, una con casco y la otra con gorra, que se retiraban del lugar en una motocicleta de color rojo, con dirección hacia la Calzada del Centenario.

La mujer, luego de los terribles hechos y al ver a su padre agonizando, reportó lo sucedido al número de emergencias 066.

Castillo Guerrero explicó que su padre en vida se dedicaba al corte y venta de madera para la construcción de casas y palapas y que desconocía si tenía problemas con alguien, ya que era una persona tranquila.

Personal de Servicios Periciales encontró en el sitio 24 casquillos percutidos, al parecer todos de calibre nueve milímetros, mismos que fueron levantados para que sean sometidos a los diversos estudios forenses en busca de indicios o pistas que puedan llevar a la Policía Judicial con el paradero de los presuntos asesinos.

Datos preliminares indican que los casquillos que fueron hallados en la escena del crimen fueron disparados de dos armas.

Las diversas corporaciones policiacas, al tener las características de la moto y de los presuntos sicarios, implementaron un amplio operativo por toda la ciudad y fue que una hora después elementos de la Policía Municipal encontraron una motocicleta marca Izuka, color rojo, sin placas, abandonada en la calle Quito con Primitivo Alonso, en el Fraccionamiento Las Américas III, misma que presuntamente los asesinos utilizaron para huir del lugar de los hechos después de haber baleado a Ramón Castillo Encalada.

La motocicleta fue asegurada y puesta a disposición de las autoridades ministeriales, quienes se encargarán de determinar si se trata de la moto que los asesinos utilizaron en la ejecución del vendedor de madera.

En el lugar de los hechos surgió la versión de que Ramón Castillo Encalada se dedicaba a la venta de drogas, además de que también permitía que varios consumidores llegaran a su casa a drogarse, pero sólo son especulaciones y datos que proporcionaron habitantes de la colonia, por lo que serán las autoridades ministeriales quienes determinen el móvil del asesinato de Castillo Encalada.

EL SECUESTRO DE LA MUJER Y MENOR HALLADOS EN “NARCOFOSA”

Este hecho que fue manejado con sumo sigilo por las autoridades ministeriales y judiciales, y salió a la luz pública cuando la familia de los secuestrados, Victoria Cano Rodríguez, y su menor hijo José Carlos Ramos Cano, reportaron que varios amigos “taxistas” habían visto en el crucero que conduce hacia el poblado de Noh-Bec a hombres armados quienes transitaban en dos vehículos particulares y quienes aparentemente eran los mismos que días antes habían plagiado a la mujer y su hijo.

Lo anterior generó que elementos de las diversas corporaciones policiacas acudieran al sitio con la finalidad de realizar una revisión, pues según los informantes los plagiarios se movían en un vehículo Tsuru, color blanco, con placas UUK-28-57, y un Neon color negro, con placas YZT-70-14 de Yucatán.

Aunque ambas unidades fueron interceptadas por las autoridades y se les practicó una revisión no encontraron alguna evidencia ni que estuvieran armados o que hubieran participado en el plagio de la mujer y su menor hijo, aunque el operativo se amplió ante la posibilidad de que los delincuentes aún estuvieran en la zona.

Según consta en la averiguación previa AP/ZS/SEC/ABC/SD/262/2013, Carlos Ramos Negrón denunció el pasado 12 del mes en curso la desaparición de su esposa Victoria Cano Rodríguez y José Carlos Ramos Cano, quienes según testigos los habían sacado con violencia de su vivienda en la comunidad de Limones y llevados por la fuerza.

Aunque la versión del agraviado es que luego de detectar que en su casa todo estaba revuelto y al notar la ausencia de su esposa e hijo, recibió una llamada en la que los secuestradores pedían que negociara con ellos para que les regresara con vida a sus familiares, pero nunca le exigieron alguna cantidad en concreto o algún bien, no por lo menos en esa primera llamada. (Fuente: Diario de Quintana Roo)

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