CIUDAD DE MÉXICO. México parecía avanzar velozmente en 2014 en su lucha contra los poderosos cárteles de la droga: el capo más buscado del mundo fue capturado, los homicidios disminuían y el mundo elogiaba sus ambiciosas reformas económicas.

Pero una noche de terror de septiembre ocurrió un ataque salvaje contra decenas de estudiantes que destruyó el llamado “momento de México”, desencadenando protestas en todo el país y hundiendo a Enrique Peña Nieto en la peor crisis de sus dos primeros años de presidencia.

“Todo funcionaba como un reloj. Todo estaba en su lugar. Esto ya no va a volver a ser así”, dijo a la AFP el reputado historiador y analista mexicano Lorenzo Meyer.

La primera parte de 2014 mostró el “México irreal de la élite política y económica”, considera.

Peña Nieto llegó a ser protagonista de una portada de la revista Time con el titular “Saving Mexico” (Salvando a México), reportó una disminución del 29% de la tasa de homicidios entre 2012 y 2014 y sus fuerzas de seguridad asestaron importantes golpes a los sanguinarios cárteles de la droga.

En febrero, militares dieron con el más buscado, el capo del cártel de Sinaloa Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, poniendo fin a una persecución de 13 años desde que logró escapar de una prisión de máxima seguridad.

Un mes después, fuerzas de seguridad abatieron al líder fundador del cártel Los Caballeros Templarios, Nazario Moreno ‘El Chayo’, en el convulso estado de Michoacán (oeste). Después fueron capturados los jefes máximos de los cárteles de Juárez y de los hermanos Beltrán Leya.

En el tablero político, su logro estrella fue la aprobación en agosto de toda la legislación de la reforma energética, que acabó con 76 años de monopolio estatal en el sector petrolero, invitando a firmas extranjeras a aterrizar en el país con sus capitales y tecnología.

Peña Nieto atravesaba por un año positivo hasta ese 26 de septiembre, cuando 43 estudiantes fueron presumiblemente masacrados por policías y narcotraficantes en Iguala (estado de Guerrero, sur).

En la segunda mitad de 2014, señala Lorenzo Meyer, emergió “un México que había estado ahí siempre pero cubierto por una obra de arte de la clase política, que creó una fantasía. La fantasía se vino abajo rapidísimo con gran escándalo y salió el México profundo”.


VIEJOS FANTASMAS

La sombra de la violencia se volvió a abatir sobre México en la fatídica noche de Iguala. Policías locales coludidos con narcotraficantes abrieron fuego contra varios autobuses repletos de estudiantes de una universidad rural de magisterio, aparentemente por orden del alcalde.

Un total de 43 estudiantes desaparecieron y, tras semanas de búsqueda, la fiscalía anunció que tenía pruebas testimoniales de que fueron asesinados e incinerados por miembros del cártel Guerreros Unidos. Por el momento sólo han sido identificados los restos de uno de ellos.

La investigación de este atroz crimen deparó nuevos horrores, al localizarse varias fosas clandestinas con otros al menos 38 cadáveres en los alrededores de Iguala.

Hastiados de la violencia desatada en México desde el inicio de la ofensiva militar antidrogas en 2006, que ha dejado más de 100.000 muertos y desaparecidos, los mexicanos invadieron las calles en numerosas protestas que reclamaron la renuncia de Peña Nieto.

La popularidad del presidente ha caído hasta alrededor del 40%, la más baja para un mandatario en los últimos 20 años, según el diario Reforma.

Y el crimen de Iguala no fue el único escándalo que involucró a fuerzas de seguridad. Tres militares fueron procesados por la ejecución a sangre fría de al menos 8 de 22 presuntos delincuentes que murieron en junio en lo que el Ejército reportó en un primer momento como un tiroteo.

“Ha sido tanto el nivel de molestia que muy pocos se acuerdan de las reformas energética y de telecomunicaciones”, cree Javier Oliva, experto en seguridad de la pública Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Oliva advierte que la crisis se podría “agudizar” ante la “improvisación” que ha mostrado el gobierno en su respuesta a la indignación popular.


PLAN CONTRA LA CORRUPCIÓN

Peña Nieto, que trataba de enfocar la atención en el potencial económico de México, tuvo que volver a dedicar parte de su discurso a los graves problemas de inseguridad.

En respuesta, el mandatario lanzó un plan para desmantelar los débiles y muchas veces corruptos cuerpos policiales municipales y permitir al gobierno federal tomar el control de municipios infiltrados por el crimen organizado.

Sin embargo, analistas y grupos de derechos humanos se muestran escépticos, resaltando que los cambios afectan básicamente a las policías municipales cuando la corrupción y la impunidad han contagiado a todos los niveles de gobierno. (Fuente: AFP)

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