CIUDAD DE MÉXICO.- El diario The Wall Street Journal reveló la existencia de una carta con remitente anónimo donde se acusa al vicepresidente ejecutivo de Grupo Televisa, Alfonso De Angoitia, y al director de administración y finanzas, Salvi Foch, como los presuntos orquestadores de un presunto fraude por 1,000 millones de dólares.

La carta fue enviada como archivo adjunto vía correo electrónico a miembros del Consejo de la cadena Univisión (donde Televisa tiene participación) y, según publica el diario, también al Departamento de Estado de Estados Unidos.

De acuerdo a la investigación, el dinero habría llegado en efectivo y en valijas al Estadio Azteca (controlado por la televisora) y ahí fue registrado como ingresos por cobro por eventos especiales celebrados en el recinto deportivo.

El reporte refiere también que el dinero fue pagado por media docena de gobiernos estatales de México, el gobierno federal, así como los partidos políticos para infomerciales.

Aunque la carta tiene errores gramaticales y ortográficos, incluye datos personales de Angoitia. El Departamento de Justicia prefirió no hacer comentarios al respecto.

El bufete de abogados de Nueva York Wachtell, Lipton, Rosen & Katz lleva a cabo la investigación, pero según The Wall Street Journal, tanto Televisa, como el bufete dicen que la investigación continúa y que, hasta el momento, las acusaciones han demostrado ser “ficticias y sin fundamento”.

El rotativo estadounidense refirieron que tanto la televisora como De Angoitia han negado la veracidad de los hechos y calificaron los hechos como distractores de sus negocios.

Al respecto, el propio presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean habría enviado una carta a integrantes del Consejo del Grupo para manifestar su “apoyo inquebrantable” a De Angoitia y su equipo.

Además, Azcárraga envió respuesta al propio diario, argumentando que los hechos son un “intento orquestado para infligir un daño a la reputación dela compañía y de sus empleados”.

DA LA CARA LÓPEZ DÓRIGA POR TELEVISA

n su columna publicada en Milenio y en su sitio web, el periodista Joaquín López-Dóriga, conductor del noticiero estelar de Televisa, respondió al “anónimo” publicado por el diario Wall Street Journal, quien acusa de fraude por mil millones de dólares al vicepresidente ejecutivo de la televisora,Alfonso De Angoitia, y al director de administración y finanzas, Salvi Foch.

El diario indicó que según el anómimo el dinero fue pagado por media docena de gobiernos estatales de México, el gobierno federal, así como los partidos políticos para infomerciales.

El comunicador habla de un “patrocinador o patrocinadora” de lo que califica como una “ofensiva que tienen como común denominador el rencor a esta casa y sus antecedentes en la misma”.

Se reproduce el texto de López-Dóriga:

Hacen de una acusación, una sentencia. Florestán

En México, como he visto a lo largo de los años, se hace de un dicho sin voz propia, de una acusación sin nombre, de un infundio desde el anonimato, una sentencia.

No importa lo disparatado de la calumnia, mientras más, mejor, ni lo falso del dicho ni la ausencia de la verdad; con que sea verosímil, es creíble. Y si va contra un personaje y se comparte ese odio, vale, se da por buena y por hecho confirmado.

El libelo siempre busca dañar a partir de hechos falsos, por eso no tiene rostro, aunque sí huellas. Eso es parte de la ruindad humana, de la bajeza.

Me he enterado, al leer anoche la página del Wall Street Journal, de un anónimo de 15 páginas, que vía mail, también falso, se distribuyó entre los consejeros de Grupo Televisa y de Univision, en donde hacen una serie de acusaciones contra Alfonso de Angoitia que rebasan la ficción y que el mismo diario desecha cuando hablan de mil millones de dólares en una caja fuerte que se escondieron en el estadio Azteca y que de ahí se pasaron, en efectivo, a sus cuentas bancarias.

Entiendo que la ofensiva es contra Televisa, una más, otra que no será la última, y entiendo, aunque rechazo, el modo en que se juega en esas ligas. Sé que un despacho de abogados en Nueva York hizo la investigación a petición de Emilio Azcárraga y sé, también, que han desechado lo que han leído y revisado en bancos y otras instancias.

El anónimo incluye datos personales de Alfonso, datos que dan una línea para descubrir al patrocinador, o patrocinadora, y a los operadores de esta ofensiva que tienen como común denominador el rencor a esta casa y sus antecedentes en la misma. En ambos casos la punta del hilo que lleva a esa madeja es visible. No se puede hacer una ofensiva de este tamaño sin dejar la huella.

Volvemos a ver cómo un anónimo, o una calumnia, amplia y estratégicamente distribuidos, con la finalidad de dañar, de desacreditar, desnuda la fragilidad de un sistema en el que, insisto, vale más lo verosímil que lo verídico, la percepción que la realidad, lo falso que lo cierto, lo anónimo que lo que se firma, la mentira que la verdad.

Fuente: Aristegui Noticias)

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