Por Rafael Briceño
CHETUMAL, MX. – Autodenominado como un gobernador democrático, de haber construido una plataforma democrática, el titular del Ejecutivo, Carlos Joaquín González se dijo convencido de que si al final de su gobierno “la ciudadanía es más protagonista de su propio destino estarán dando paso a ese cambio estructural, generacional y de bloque histórico”, al referirse al proceso electoral que se avecina este 2022.
Afirmó que no es año de Hidalgo porque falta sentar las bases en lo que les falta para consolidar los diferentes sectores, equilibrio entre el sur y norte del Estado y resolver los grandes desafíos.

Ante el inicio del proceso electoral, dijo que “nadie se ponga nervioso ni espere dedazos mágicos ni regalos de placas, patentes, notarias o puestos en la administración. Los tiempos los marca el Tribunal electoral no las apetencias voracidades, urgencias y desesperaciones personales. Seré el más absoluto testigo y defensor de este proceso democrática que se avecina”.
Dijo que todos tienen la libertad de elegir lo que más le conviene al Estado: “mi apuesta es trabajar en equipo y defender el legado de mi padre que me enseñó, el legado del trabajo que te aleja de la deshonestidad e improvisaciones”.

Señaló que en estos doce meses que le queda no bajara la guardia y seguirá sirviendo a Quintana Roo.
“Es necesario que el Quintana Roo que surja de esta transición emprenda el camino emprendido y defienda los pequeños o grandes logros que se hayan obtenido”, subrayó.
Afirmó que no hizo promesas incumplibles ni se ató a pactos de supervivencia o acuerdos oscuros.

Aseguró que no hay voces acalladas ni periodistas censurados, “la pluralidad y el disenso han nutrido la democracia donde quienes nos sucedan pueden consolidar sin necesidad de reconstruir.
“No fue fácil porque siempre tocamos intereses. No hay espacio para aquellos que nos hundieron en la delincuencia en la inmoralidad pública, la corrupción, la desigualdad o para los que sólo saben criticar o mentir pero que jamas han sido capaces de resolver el más mínimo problema”, señaló.

Al presentar la glosa de cinco años de gestión, afirmó que los quintanarroenses “nos estamos acostumbrando a que la voluntad popular decida, le parezca conveniente o no a quienes pugnan por ostentar el poder. Mi posición ha sido, en esta administración, jugar con reglas claras, transparentes y en el marco de la legalidad, sin manipular resultados y que tenga que ganar por decisión ciudadana”.
En este período hemos compartido con 7 corrientes políticas con quienes hemos trabajado en forma democrática, con civismo y pluralidad. He sido un gobernador comprometido con respetar el derecho de todos, aseguró,
Manifestó su convencimiento de que la decisión de los ciudadanos que lo llevaron al triunfo fue el inicio de un cambio estructural y que en medio del conflicto social, el colapso político, financiero y gubernamental “quedaba claro que para tener futuro era necesario encabezar con firmeza, coraje y desafío el cambio. Estábamos seguros que la absoluta mayoría de ciudadanos queríamos impulsar la democracia para enfrentar el autoritarismo, luchar contra corrupción e impunidad, impulsar la libertad para acabar con la opresión, y ensanchar con tolerancia los cauces de la crítica social, y recobrar la confianza y credibilidad social”.
Sigo convencido de que la elección que hizo la ciudadanía con su voto fue el inicio de un cambio estructural porque no sólo se trató de la sustitución de un gobierno o de un partido político sino que fue el surgimiento del Estado que se conforma con el poder ciudadano y la restricción del poder público y fortalecimiento de vida colectiva respetuosa tolerante e incluyente”.
Joaquín González afirmó el reto del cambio fue de dimensiones insospechadas que por mucho rebasan el período de una administración gubernamental.

“Pusimos mano a la obra sabedores que enfrentaríamos la reacción de quienes con enorme perversidad se beneficiaron con el uso de poder público, que pretende una y otra vez regresar pero sabemos que contamos con el poder de la buena gente de buena fe”, dijo.
Afirmó que un gobierno no debe distinguirse por los discursos de sus funcionarios sino por las acciones y resultados, “sin depositar la confianza en jugadas mágicas o salvadoras ni en genialidades aisladas”.
Afirmó que estaba convencido que no habría cambio confiable si se permitía la subsistencia de ámbitos de impunidad y la violación de las leyes que no tenían castigo legal o social.

La Constitución no era respetada y hay que leerla en forma detenida y consultarla en forma detenida para garantizar seguridad jurídica para todos, no sólo para quienes sienten el poder en sus manos, dijo.
No hay equilibrio en la democracia sin la identificación y erradicación de la impunidad en la Gobernabilidad, la cual no es ni debe ser sinónimo de impunidad, de acuerdos oscuros, manipulación política de las instituciones o pactos espurios a espaldas de la sociedad, enfatizó.
Llegamos al gobierno para recuperar el espíritu democrático olvidado que significa no acumular más poder que el que la ley otorga y que la misma impone. La experiencia dice que quienes buscan todo el poder todo el tiempo terminan frustrados buscando clemencia cuando ese poder se les va de las manos.
Dijo estar convencido de la división de poderes, los tiempos democráticos que ya vivimos es de muchos partidos, no son de un solo grupo de poder sino de la correlación de fuerza de varios grupos de poder, esto es y será un antes y después de la historia de este estado.
Hizo un llamado a los diputados para trabajar en forma conjunta.
Los cambios significan enfrentar muchas resistencias de lo que se pretende transformar y afrontar los desafíos de lo que se quiere construir, manifestó.
En su amplio discurso político, Joaquín González aseguró que cambió un estado que estaba al servicio de la militancia política y que hoy ningún cargo público se regala o se hereda, gobernar es completo y no es fácil percibirlo desde fuera no están fácil como tomar una o dos medidas al azar. (Noticaribe)










