El terremoto de magnitud 7.7 que sacudió el centro-norte de Myanmar el viernes ha dejado un saldo devastador: 1,644 muertos, 3,408 heridos y 139 desaparecidos, según el último balance oficial proporcionado por la junta militar birmana. El sismo, con epicentro entre las regiones de Sagaing y Mandalay, destruyó más de 2,600 edificaciones, incluyendo viviendas, iglesias, escuelas y pagodas.

El aeropuerto de Naipidó quedó inoperativo tras el colapso de su torre de control, que resultó en seis muertes. Las autoridades han declarado el estado de emergencia en seis zonas afectadas y han solicitado ayuda internacional. Las labores de rescate continúan, pero la infraestructura dañada y la inestabilidad política complican los esfuerzos. Se han registrado más de 70 réplicas desde el sismo principal.
El terremoto también se sintió en países vecinos. En Bangkok, Tailandia, al menos seis personas murieron, 22 resultaron heridas y 101 están desaparecidas tras el colapso de edificios en construcción. La comunidad internacional, incluyendo Estados Unidos, la Unión Europea y la India, ha prometido asistencia financiera y logística para apoyar en las labores de rescate y reconstrucción. (Agencias)












