Las presas del norte de México enfrentan una crisis sin precedentes: 41 embalses clave para el consumo humano, la agricultura y la industria están por debajo del 50% de su capacidad promedio, justo al inicio de la temporada más seca del año . Entre ellas, la presa Abelardo L. Rodríguez en Sonora se encuentra completamente seca.
Esta situación crítica impacta directamente en el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944, que obliga a México a entregar a Estados Unidos 2,158.5 millones de metros cúbicos de agua del río Bravo cada cinco años. Con el ciclo actual finalizando en octubre de 2025, México ha entregado solo el 24.5% de la cuota pactada. Las presas La Amistad y Falcón, fundamentales para este compromiso, están al 13% y 11% de su capacidad, respectivamente.
Gobernadores de Coahuila, Chihuahua y Tamaulipas han expresado su preocupación, argumentando que priorizar el consumo humano es esencial y que cumplir con el tratado en estas condiciones es inviable. Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha presionado para el cumplimiento del acuerdo, vinculándolo con posibles sanciones arancelarias.
La presidenta Claudia Sheinbaum sostiene que se busca un acuerdo conjunto con los gobernadores para entregar agua sin perjudicar a los agricultores mexicanos citeturn0news12. Además, se exploran opciones legales para extraer agua de reservas estatales y cumplir con el tratado .
Mientras tanto, Texas enfrenta su propia crisis hídrica debido a sequías prolongadas y un aumento poblacional proyectado del 73% en 45 años. El estado ha iniciado proyectos ambiciosos, como el uso de reactores nucleares para desalinizar agua y la construcción de grandes acueductos, aunque su viabilidad económica aún está por definirse.
La situación actual pone a prueba la resiliencia del Tratado de Aguas de 1944 y la capacidad de ambos países para gestionar recursos hídricos compartidos en un contexto de cambio climático y creciente demanda. (Agencias)













