La presidenta Claudia Sheinbaum ha calificado la primera elección judicial por voto popular en México como un “hecho impresionante, maravilloso y democrático”, afirmando que fue un “éxito” al estimar que votaron alrededor de 13 millones de personas.

Sin embargo, esta evaluación contrasta con la realidad de una participación ciudadana estimada entre el 12.57% y el 13.32%, según datos preliminares del Instituto Nacional Electoral (INE). Esta cifra representa una de las más bajas en la historia electoral del país, especialmente considerando la magnitud de la elección, en la que se renovaron aproximadamente 2,600 cargos del Poder Judicial.

La falta de autocrítica por parte de la mandataria ante esta escasa participación ha generado cuestionamientos. Analistas y sectores de la sociedad civil señalan que la baja afluencia refleja un desinterés o desconfianza hacia el proceso, posiblemente debido a la complejidad de la elección, la falta de información sobre los candidatos y las dudas sobre la independencia del Poder Judicial.

A pesar de las críticas, Sheinbaum ha defendido la elección como un avance democrático y ha minimizado las preocupaciones sobre la legitimidad del proceso. Esta postura ha sido interpretada por algunos como una falta de reconocimiento de los desafíos y limitaciones que enfrenta la reforma judicial en México.

En este contexto, la insistencia en presentar la elección como un éxito sin abordar las preocupaciones legítimas sobre la participación y la transparencia puede socavar la confianza en las instituciones y en la efectividad de las reformas emprendidas. (Agencias)

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