Las elecciones municipales del 1 de junio de 2025 en Veracruz y Durango evidenciaron un retroceso para Morena, a pesar de mantener algunas posiciones clave. En Veracruz, aunque el partido retuvo el Puerto de Veracruz, perdió bastiones importantes como Boca del Río, mientras que en Durango la oposición logró conservar la capital estatal. Estos resultados reflejan un estancamiento en la expansión territorial de Morena y una creciente competencia por parte de la oposición y de partidos emergentes como Movimiento Ciudadano.

Un factor relevante en este contexto es la participación de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien ha asumido un papel destacado como Secretario de Organización de Morena desde octubre de 2024. En este cargo, López Beltrán ha sido responsable de la movilización territorial y la coordinación de campañas en diversos estados, incluyendo Veracruz y Durango.

Sin embargo, las derrotas en municipios estratégicos y la baja participación electoral, que en algunos casos fue inferior al 40%, plantean cuestionamientos sobre la efectividad de las estrategias implementadas por la dirigencia del partido. Además, la centralización del control del padrón de militantes en manos de López Beltrán ha generado críticas respecto a la concentración de poder y la falta de transparencia en los procesos internos de Morena.

Militantes y liderazgos regionales reclaman también el creciente centralismo en la toma de decisiones, donde “Andy” ha consolidado poder sin rendir cuentas. La lectura general en el partido es que la improvisación, el amiguismo y la imposición desde el centro resultaron costosas.

Morena, aunque retuvo algunas posiciones importantes, no logró el avance que proyectaba. La presión interna aumenta ante la posibilidad de un ajuste de cuentas dentro del partido, y con la sombra de la “dinastía” obradorista puesta ahora bajo cuestionamiento. (Agencias)

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