La madrugada del 13 de junio de 2025 amaneció con el cielo iluminado por destellos y columnas de humo sobre Teherán y Natanz. A las 3:30 a. m. (hora local), vecinos atónitos relatan cómo las ventanas vibraron al sentirse dos explosiones consecutivas que rasgaron el silencio nocturno.

El rugido de la Operación León Ascendente comenzó con más de 200 cazas llevando bombas hacia centros neurálgicos del programa nuclear y militar iraní. Mosad, según fuentes, había infiltrado comandos para neutralizar las defensas antiaéreas: un ballet perfectamente coordinado en el cielo lluvioso de misiles .

En el cuartel general de la Guardia Revolucionaria, el general Hossein Salami cayó junto a su entorno más íntimo. Era la primera madrugada sin su presencia desde abril de 2019, cuando asumió el mando ﹘una figura que moldeó la influencia militar de Irán durante décadas. No estuvo solo: compartió destino con Mohammad Bagheri, jefe del Estado Mayor, Amir Ali Hajizadeh y otros mandos clave y científicos nucleares, entre ellos Fereydoun Abbasi‑Davani.

En paralelo, las centrifugadoras de Natanz quedaron envueltas en fuego, con una columna oscura elevándose al amanecer. El Organismo Internacional de la Energía Atómica confirmó el impacto, aunque sin contaminación nuclear detectada.

Los mensajes de alerta sonaron en doble banda: en Tel Aviv, sirenas y cierre de embajadas. En Teherán, el líder supremo Ali Jamenei habló de “crimen” y profirió la promesa de una reacción “amarga y dolorosa”. Más de 100 drones iraníes cruzaron rumbo a Israel —la mayoría fueron derribados— mientras el tejido urbano vibraba bajo la tensión.

En Washington, la Casa Blanca se pronunció: no involucrada directamente, pero obsesionada por proteger a sus tropas. Donald Trump tomó la escena, exigiendo a Irán un pacto nuclear y advirtiendo de “ataques aún más brutales” si no cedía.

Este es el ataque más agresivo entre Israel e Irán desde los enfrentamientos de los años 80 . La operación pone en pausa cualquier acercamiento diplomático para evitar una crisis nuclear en curso y eleva el riesgo de un conflicto a gran escala.

El ataque provocó de inmediato alza en precios del petróleo y nerviosismo en mercados por la inestabilidad en Oriente Medio. (Agencias)

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