Por Itzel Chan
MÉRIDA, MX.- Frente al creciente tráfico de aves silvestres en Yucatán, un grupo de ciudadanos, observadores de aves, científicos y ambientalistas impulsa una campaña para solicitar a las autoridades federales la implementación de una veda temporal que proteja a seis especies icónicas de la región: el cardenal, tres tipos de azulejo y dos variedades de chichimbacal.
La iniciativa, respaldada por el abogado Mauricio Jiménez Vázquez, el Proyecto Santa María, el Colectivo Amazilias y la Red de Observadores de Aves, surge tras constatar la alarmante disminución de estas aves en sus hábitats, especialmente en zonas cercanas a Mérida.
“Somos testigos de cómo, en forma impune y sin ninguna autorización, sin mayor tiento, se venden estas aves, principalmente en los mercados de Mérida, poniendo en riesgo las poblaciones existentes”, señalaron en el documento dirigido a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Jiménez Vázquez explicó que esta solicitud se sustenta en la Ley General de Vida Silvestre, que permite a la ciudadanía pedir medidas cautelares cuando se observe una disminución evidente en poblaciones silvestres. “Nos basamos en el principio pro natura, que dicta que toda decisión debe favorecer a la naturaleza. La veda temporal permitiría evaluar los daños y, de ser necesario, activar mecanismos de protección más fuertes, como los que establece el artículo 420, fracción IV, del Código Penal Federal”, indicó.
Actualmente, estas aves no están incluidas en la Norma Oficial Mexicana NOM-059, lo que impide sancionar efectivamente a quienes las capturan o comercian. Por ello, la campaña también tiene como objetivo sentar las bases legales para su futura protección formal.
Las seis especies en riesgo son:
1. Cardenal (Cardinalis cardinalis) – Chak ts’iits’ib
2. Jilguerito dominico (Spinus psaltria) – Chichimbakal
3. Eufonia garganta negra (Euphonia affinis) – Box kaal chichimbakal
4. Azulejo rey o colorín azul negro (Cyanocompsa parellina) – Éek’ yi’ijil
5. Azulejo índigo o colorín azul (Passerina cyanea) – Ch’oj yi’ijil
6. Azulejo chino o pico gordo azul (Passerina caerulea) – Piim kooj yi’ijil
En particular, los azulejos índigo y chino son especies migratorias provenientes de Estados Unidos, y su falta de protección puede comprometer los convenios bilaterales firmados por México para la conservación de aves migratorias y mamíferos cinegéticos.
La campaña comenzó hace cuatro meses con una serie de mesas de trabajo en las que participaron representantes del Poder Judicial, la Guardia Nacional y diversas organizaciones civiles.
“Detectamos que estas especies son de las más traficadas, como lo evidenció un estudio de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) en 2019 sobre mercados y tianguis de Mérida”, apuntó Jiménez.
Además de la petición federal, los colectivos llaman al Gobierno del Estado de Yucatán y al Ayuntamiento de Mérida a aplicar la Ley de Protección a la Fauna local, que establece multas de hasta 11 mil pesos por la posesión ilegal de aves silvestres. “Ya es momento de aplicar este ordenamiento. No sólo se trata de conservar la fauna, sino de frenar un delito ambiental que sigue ocurriendo ante los ojos de todos”, añadió el abogado.
La recolección de firmas ha comenzado en comunidades como Sisal, Celestún y San Felipe, donde biólogos y observadores reportan la reducción notable de aves, como el cardenal, que antes era fácil avistar en los alrededores de Mérida. Hasta ahora, se han reunido alrededor de 600 firmas, pero el objetivo no es una cifra mínima, sino lograr la mayor adhesión posible antes del 1 de agosto, fecha en que se entregará la solicitud formal.
Durante julio, los puntos de recolección estarán ubicados en instalaciones del Proyecto Santa María, espacios gestionados por el Colectivo Amazilias y lugares estratégicos en Mérida. “También acudiremos a centros comerciales y escuelas para generar conciencia y ampliar la participación ciudadana”, informó Jiménez.
El llamado es claro: proteger a estas especies no sólo es un tema ambiental, sino también social, económico y legal, ya que muchas comunidades dependen del turismo de observación de aves, una actividad que se ve amenazada por el tráfico y la pérdida de biodiversidad. (Noticaribe)













