Por Itzel Chan
MÉRIDA, MX.— La costa de Progreso enfrenta nuevamente los embates de la erosión marina, que en los últimos días ha llegado hasta el malecón tradicional, poniendo en riesgo el muro de contención de la zona turística. El fenómeno ha sido agravado por el aumento del oleaje asociado al paso de ondas tropicales, generando preocupación entre autoridades y prestadores de servicios por el impacto en la infraestructura y la seguridad del área.
Hasta hace algunos meses, los efectos más visibles de la erosión se concentraban en la calle 56 con 21, uno de los puntos más vulnerables desde el paso del huracán “Milton” en octubre pasado. Sin embargo, en fechas recientes, la línea de desgaste ha avanzado hasta la calle 60 con 19, en la entrada misma del malecón tradicional, justo frente al emblemático parador fotográfico con las letras de “Progreso”, a un costado de la conocida “Casa del Pastel”.
La situación preocupa a comerciantes y operadores turísticos de la zona, quienes advierten que la pérdida de playa no solo afecta la imagen del puerto, sino que también compromete estructuras clave. La nueva área afectada forma parte del corazón turístico del malecón, que recibe a miles de visitantes cada fin de semana y durante la temporada vacacional. El oleaje constante ha comenzado a debilitar la base del muro de contención, lo que podría generar daños mayores si no se actúa a tiempo.

La erosión que antes se limitaba al tramo entre la calle 56 y el exclub Cocoteros, rumbo a Chicxulub Puerto, ahora se ha extendido hacia el centro de Progreso. Prestadores de servicios turísticos recuerdan que la última vez que el mar alcanzó con tanta fuerza esa parte del malecón fue hace más de dos décadas, durante el paso del huracán “Isidoro” en septiembre de 2002, cuando parte del muro colapsó ante las fuertes marejadas.
Ante esta situación, habitantes y comerciantes han hecho un llamado urgente a las autoridades municipales y estatales para que implementen medidas de contención y protección. Proponen desde la colocación de geobarreras hasta la reestructuración de la franja costera, antes de que el daño sea irreversible. La erosión no solo amenaza la infraestructura, sino también la actividad económica del puerto, que depende en gran medida del turismo costero. (Noticaribe)













