Por Rafael Briceño
CHETUMAL, MX.- Aunque la zona arqueológica de Dzibanché ya fue oficialmente reabierta por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el ejido Morocoy mantiene instalada su caseta de cobro en tanto el gobierno federal no cubra la indemnización por el uso de tierras, confirmó la comisariada ejidal, Sonia Méndez Lile.

Reconoció que las negociaciones con las autoridades federales se encuentran detenidas y que el conflicto permanece sin solución, pese a que se han instalado mesas de trabajo. “Todo está detenido en el INAH. Seguimos en pláticas, pero no hay avances”, lamentó.
Desde hace dos meses, el INAH reabrió oficialmente la zona arqueológica de Dzibanché y Kinichná. Sin embargo, los ejidatarios aplican una cuota de acceso de 50 pesos por persona y 50 pesos por vehículo, con descuentos para estudiantes. “Los recursos se utilizan para la recolección de basura, la construcción de guardarrayas y el mantenimiento del sitio”, explicó Méndez Lile.
Aseguró que los 14 kilómetros de carretera que conducen a la zona ya fueron pavimentados, eliminando los baches y cráteres que anteriormente dificultaban el acceso.

La comisariada ejidal reiteró que la zona arqueológica está ubicada en terrenos del ejido y que, hasta la fecha, no se ha cubierto el pago correspondiente por el uso de esas tierras. “El INAH ya declaró la apertura oficial, pero para que retiremos la caseta de cobro, el gobierno federal debe pagar la indemnización y asumir los servicios de recolección de basura y mantenimiento”, subrayó.
Finalmente, criticó la falta de respuesta por parte del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (Indaabin), que —afirmó— no ha acudido al diálogo. “Parece que la parte federal nos tiene en el olvido”, concluyó. (Noticaribe)









