La llamada marcha de la generación Z realizada este domingo en la Ciudad de México no sólo dejó consignas genéricas contra la corrupción y el abuso de poder, sino que incluyó señalamientos directos contra funcionarios federales, entre ellos el director general de Aduanas, Rafael Marín Mollinedo, un nombre que empieza a resonar con polémica en la antesala de la sucesión gubernamental en Quintana Roo.
Para la audiencia quintanarroense, el dato no es menor. Entre las pancartas exhibidas por jóvenes manifestantes destacó una en particular en la que se exigía investigar a Marín Mollinedo y a otros personajes por presuntos vínculos con el huachicol. El mensaje fue explícito y frontal: “Rafael Marín Mollinedo, titular de Aduanas, debe ser investigado por el gobierno americano”, acompañado de acusaciones más amplias que apuntan a una supuesta protección institucional al huachicol, tráfico de armas, drogas, contrabando chino y precursores químicos para drogas como el fentanilo.
La manta incluía una fotografía del propio Marín Mollinedo junto a la presidenta Claudia Sheinbaum, además de menciones a figuras centrales del obradorismo como Andrés Manuel López Obrador, Adán Augusto López y Andrés Manuel López Beltrán, en un discurso que buscó exhibir redes de poder y protección política. Más allá de lo estridente del mensaje, el hecho de que estas consignas aparezcan en una movilización juvenil en la capital del país coloca al funcionario federal bajo un reflector incómodo.
El contexto agrava el impacto. Desde hace semanas, Rafael Marín Mollinedo se ha autopromocionado como posible aspirante a la gubernatura de Quintana Roo, pese a los escándalos que lo rodean. Entre ellos, los cuestionamientos sobre uno de sus principales funcionarios, encargado de las investigaciones contra el huachicol fiscal, a quien autoridades de Estados Unidos retiraron la visa, un hecho que nunca fue aclarado con suficiencia.
A esto se suma el señalamiento público sobre la adquisición de un departamento de lujo en la exclusiva zona de Puerto Cancún, dentro del complejo Shark Tower, revelación difundida por el portal Latinus y que ha alimentado dudas sobre el estilo de vida del funcionario y la congruencia entre su patrimonio y su trayectoria en el servicio público.
La aparición de estas pancartas en una marcha juvenil evidencia que los cuestionamientos ya no se limitan a columnas políticas o investigaciones periodísticas, sino que empiezan a permear en el discurso social, incluso entre sectores que tradicionalmente no se involucran en disputas partidistas locales. Para Quintana Roo, el mensaje es claro: los aspirantes adelantados no sólo cargarán con el desgaste interno de Morena, sino también con un historial que comienza a ser exhibido en la arena nacional.
Mientras algunos actores políticos intentan construir candidaturas desde la promoción anticipada, la realidad muestra que los pasivos también marchan, se exhiben en mantas y se gritan en las calles. Y eso, rumbo a un proceso interno que se anticipa ríspido, puede convertirse en un lastre difícil de ignorar. (Noticaribe)











