Por Itzel Chan
MÉRIDA, MX.- Durante la primera semana de 2026, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realizó al menos dos clausuras relevantes en Yucatán por cambio ilegal de uso de suelo forestal, una en el municipio de Kinchil y otra dentro del Parque Nacional Dzibilchaltún, lo que evidencia la persistencia de presiones sobre ecosistemas con alto valor ambiental y cultural.
En el caso de Kinchil, la Profepa clausuró de manera temporal total un predio donde se constató la remoción ilegal de vegetación forestal en una superficie de 56,814 metros cuadrados. De acuerdo con la inspección realizada el 21 de diciembre, el terreno fue utilizado para la descarga, manejo y almacenamiento de gallinaza, excremento de pollo usado como abono, así como para otras actividades no permitidas en suelo forestal.

Durante la diligencia se detectó la apertura de caminos de acceso, zonas destinadas al tránsito de vehículos de carga, áreas para actividades agrícolas y un espacio de mayor extensión donde se depositaba directamente la gallinaza sobre el suelo natural. Estas acciones constituyen un cambio de uso de suelo sin autorización, al no contar con el permiso correspondiente de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Al no localizarse a la persona responsable en el momento de la inspección, la Profepa colocó sellos de clausura y realizó el aseguramiento precautorio de un remolque tipo góndola metálico, presuntamente utilizado para el transporte del material orgánico.

El segundo caso se registró el 29 de diciembre de 2025, tras una denuncia ciudadana que alertó sobre obras y actividades irregulares dentro del polígono del Parque Nacional Dzibilchaltún, en colindancias con la localidad de Chablekal, en el municipio de Mérida.
Durante la inspección, personal de la Profepa constató la remoción parcial de vegetación natural en un ecosistema de selva baja caducifolia, realizada de forma manual, así como la delimitación del predio con alambre de púas y albarradas de piedra dentro de un área natural protegida. Además, se confirmó la presencia de vestigios arqueológicos al interior del predio, lo que incrementa la relevancia ambiental, cultural y patrimonial del sitio.

En ambos casos, las inspecciones se realizaron en diciembre, pero las clausuras fueron anunciadas en esta primera semana de 2026.
Las actividades también se realizaron sin autorización de la Semarnat, requisito indispensable para cualquier cambio de uso de suelo en terrenos forestales, y con mayor rigor tratándose de un Área Natural Protegida. Como medida de seguridad, la Profepa impuso la clausura temporal total para frenar posibles daños adicionales y salvaguardar tanto los ecosistemas como el patrimonio arqueológico.

La Profepa informó que en ambos casos continuará con los procedimientos administrativos correspondientes y reiteró su compromiso de atender denuncias ciudadanas, vigilar el cumplimiento de la legislación ambiental y actuar contra actividades que provoquen daños al medio ambiente en Yucatán. (Noticaribe)













