Una investigación periodística de Latinus revela que el Tren Interoceánico que se descarriló el pasado 28 de diciembre de 2025 en Oaxaca —dejando 14 muertos y más de un centenar de heridos— operaba con deficiencias técnicas que ponen en duda los estándares de seguridad del proyecto ferroviario.

De acuerdo con la solicitud de orden de aprehensión a la que tuvo acceso Latinus, el puesto del conductor de la locomotora no contaba con velocímetro, lo que impedía conocer con precisión la velocidad real del convoy durante el recorrido y dificultaba la supervisión adecuada por parte de la tripulación. Este hecho fue confirmado por un mayordomo de locomotoras ante la Fiscalía General de la República (FGR).
El mismo expediente detalla otras carencias operativas: las cámaras instaladas en la locomotora no estaban habilitadas por falta de software compatible para su funcionamiento y uno de los radios de comunicación tampoco podía usarse, lo que limitaba las posibilidades de registro y control de la unidad en tiempo real.
Otra deficiencia señalada fue la ausencia de un sistema contra incendios en la locomotora marcada con el número 3006, parte del convoy involucrado en el accidente. Según la revisión semestral de mantenimiento, esta unidad carecía del equipo que podría ser crucial para la seguridad en caso de fuego o sobrecalentamientos.
🟥🟥Exclusiva @latinus_us. Tenemos el expediente.
La FGR descubrió que no había velocímetro en el puesto del conductor, no funcionaban las cámaras, el radio no era compatible y el tren no tenía sistema contra incendios.
Aún así, culpó sólo a los de abajo: un maquinista, un… pic.twitter.com/2UOFuoOiA3
— Carlos Loret de Mola (@CarlosLoret) January 29, 2026
Estas condiciones, responsabilidad de la empresa ferroviaria, muestran que el personal enfrentaba limitaciones materiales para cumplir con los protocolos de seguridad establecidos, aun cuando la normativa ferroviaria y los estándares de operación de pasajeros exigen mecanismos técnicos y de control que garanticen la integridad del servicio.
La FGR ha señalado que el accidente —ocurrido en la llamada Curva de la Herradura, en la ruta entre Salina Cruz y Coatzacoalcos— se originó por exceso de velocidad, tras analizar la “caja negra” del tren y descartar fallas mecánicas o de la infraestructura. Esta conclusión ya ha derivado en órdenes de aprehensión contra operadores por homicidio culposo y lesiones culposas.
En medio de la investigación, familiares de las víctimas han promovido incluso una audiencia de control por omisión, debido a la falta de información oficial sobre avances y procedimientos, según comunicaron sus abogados.
El caso ha generado críticas y cuestionamientos sobre la calidad de la operación ferroviaria y el cumplimiento de estándares básicos de seguridad en uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos en México en años recientes. (Con información de Latinus)












