Rogerio Castro deja la delegación federal del Bienestar en Yucatán tras una gestión marcada por polémicas y tensiones internas

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MÉRIDA, MX.- La salida de Rogerio Castro Vázquez de la delegación federal de Programas para el Bienestar en Yucatán ocurre después de una gestión atravesada por controversias políticas, cuestionamientos mediáticos y señalamientos internos que acompañaron buena parte de su permanencia en el cargo.

En una carta dirigida a personal de la dependencia y difundida este jueves, el funcionario aseguró que su decisión responde a un proceso personal y profesional, negando presiones políticas o jurídicas. Agradeció a la presidenta Claudia Sheinbaum, a la secretaria de Bienestar Ariadna Montiel y al gobernador Joaquín Díaz Mena, además de destacar como logro que los programas sociales lleguen “a cada casa de Yucatán”.

Sin embargo, su salida se produce tras una serie de episodios que erosionaron su posición política y alimentaron críticas en la prensa yucateca.

Polémicas y conflictos políticos

Uno de los principales focos de tensión fue el conflicto recurrente con actores internos de Morena en Yucatán. Diversas columnas políticas locales señalaron disputas por el control territorial del movimiento y acusaciones de uso político de los programas sociales, en un contexto de reacomodos rumbo a procesos electorales futuros.

A esto se sumaron críticas públicas por presuntos manejos discrecionales en la operación de programas federales, señaladas por analistas y medios regionales, quienes cuestionaron la transparencia en la distribución de apoyos y el papel de operadores políticos vinculados a la delegación.

También generó polémica su protagonismo político dentro del morenismo yucateco, lo que fue interpretado por sectores internos como una construcción anticipada de capital electoral personal, alimentando fricciones con liderazgos locales y cuadros cercanos al gobierno estatal.

Señalamientos mediáticos y desgaste

Durante su gestión, medios yucatecos documentaron inconformidades de beneficiarios y denuncias sobre irregularidades administrativas, además de episodios de confrontación pública con críticos y periodistas, lo que contribuyó a un desgaste sostenido en la imagen del delegado.

El clima interno tampoco fue ajeno a tensiones. Versiones difundidas en la prensa local hablaron de cambios en estructuras operativas y desacuerdos entre coordinadores regionales, aunque oficialmente la dependencia evitó reconocer conflictos.

Carta de despedida y narrativa política

En su mensaje final, Castro Vázquez insistió en que su salida fue una decisión personal para “reinventarse” y continuar construyendo un proyecto político desde otros espacios. Reiteró su pertenencia a Morena y dejó abierta la puerta a un regreso próximo a la arena pública.

El tono de la carta contrasta con el contexto político que rodea su salida. Aunque el exdelegado afirma que no existieron presiones, el cúmulo de polémicas y críticas mediáticas sugiere un cierre marcado por desgaste político y disputas internas que terminaron por redefinir su permanencia en una posición clave dentro del gobierno federal en Yucatán. (Noticaribe)

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