CANCÚN, MX.- Lo que fue presentado como un ejercicio para socializar el llamado “Plan B” de la reforma electoral terminó convertido en un acto de promoción política adelantada en favor de Rafael Marín Mollinedo, evidenciando las tensiones internas de Morena y el uso faccioso de espacios partidistas.

La conferencia, encabezada por Alfonso Ramírez Cuéllar, vicecoordinador de Morena en la Cámara de Diputados, y en la que participó la también diputada local Gabriela Mora, se realizó la tarde de este viernes en un salón del hotel Wyndhan en Cancún con una asistencia que no superó las 80 personas, lejos de cualquier convocatoria que pudiera considerarse representativa o de impacto político real.
Aunque el objetivo formal era explicar la iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, el encuentro derivó rápidamente en un espacio de posicionamiento para Marín Mollinedo, quien aspira a la candidatura de Morena al gobierno de Quintana Roo en 2027 donde se planteó el escenario ‘Construyendo Quintana Roo, Propuestas para el programa de gobierno de Quintana Roo 2027 – 2033”.

El giro del evento no pasó desapercibido: en lugar de centrarse en el contenido de la reforma, el discurso y el ambiente favorecieron la promoción del actual titular de Aduanas, alentado por un grupo de morenistas considerados ‘pioneros’, que han comenzado a mover su nombre en la entidad, pese a que el propio funcionario había evitado hasta ahora exponerse en eventos masivos de manera personal.
La baja asistencia reflejó, además, la limitada capacidad de convocatoria del grupo que impulsa a Marín Mollinedo, cuyos esfuerzos se han concentrado en actos de perfil bajo que, sin embargo, buscan posicionarlo de cara al proceso electoral, en una línea que roza la promoción anticipada.
Más allá del número de asistentes, el fondo político resulta más delicado: el acto se llevó a cabo mientras la presidenta Sheinbaum realizaba una gira de trabajo en Quintana Roo, centrada en temas sociales y de gobierno, completamente ajena a escenarios electorales.

En ese contexto, el uso de una actividad partidista para impulsar aspiraciones personales fue visto por distintos sectores como una falta de respeto a la investidura presidencial y a la propia agenda institucional, al introducir ‘ruido político’ en medio de una visita oficial.
Lejos de fortalecer el mensaje de unidad o de respaldo a la reforma electoral, el evento exhibió fracturas internas y la prisa de algunos actores por adelantarse a los tiempos políticos. En el caso de Marín Mollinedo, su insistencia por figurar —aunque sea ante un auditorio reducido— reforzó la percepción de que busca posicionarse a toda costa, aun cuando ello implique tensar la narrativa oficial de disciplina y orden dentro de Morena, o incluso faltarle el respeto a la investidura presidencial.
Así, lo que pretendía ser un foro informativo terminó como un episodio que deja más dudas que certezas sobre la conducción política en el partido gobernante en Quintana Roo. (Noticaribe)









