PUERTO MORELOS, MX.- Durante la visita oficial a México por parte del Relator Especial de las Naciones Unidas (ONU), Marcos A. Orellana, para conocer el estatus de sustancias tóxicas y derechos humanos en el país, el laboratorio de Contaminación Marina del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de Puerto Morelos aportó contribuciones escritas que integran evidencia científica sobre la problemática de la contaminación en el país.
Atendiendo la convocatoria de la Oficina del Alto Comisionado de ONU para los Derechos Humanos, el laboratorio dependiente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) presentó dos contribuciones escritas: “Contaminación plástica en México: Evidencia, Riesgos y Desafíos”, elaborada por Salazar Remigio L., Sánchez-Campos M.A.; el segundo aporte fue “Presencia y Riesgo de Contaminantes Orgánicos Persistentes en los Ecosistemas Costeros del Sur de México”, de Ponce-Vélez G., Olivares-Rubio H.F., Elías-García V.G. y Salazar Remigio L.

Ambos documentos ofrecieron un diagnóstico sólido sobre los efectos de los residuos plásticos y de los contaminantes orgánicos persistentes (COP) en los ecosistemas costeros del país, presentando parte de los productos académicos del Laboratorio de Contaminación Marina, que se sumaron a las 42 contribuciones recibidas de más de 20 estados, incluido Quintana Roo.
Precisamente, para que Quintana Roo no pierda las bellezas naturales, los científicos advierten sobre la contaminación en las playas; el doctor Juan José Kasper Zubillaga, del ICML de la UNAM, señaló que muchas personas visitan estos espacios con fines recreativos sin considerar el impacto de sus acciones. Esto se traduce en conductas como arrojar basura en cualquier lugar, incluso cuando hay contenedores disponibles. La acumulación de residuos representa una de las principales formas de contaminación en los ecosistemas costeros.

Entre los contaminantes más visibles y persistentes destacan los plásticos. El doctor Hugo Fernando Olivares Rubio, del mismo instituto, explicó que estos materiales, ampliamente utilizados por su bajo costo y versatilidad, terminan acumulándose en playas y océanos.
Con el tiempo, factores como la radiación solar, el oleaje y las condiciones ambientales provocan su fragmentación en partículas diminutas conocidas como microplásticos.
Este proceso agrava el problema, ya que los microplásticos son fácilmente ingeridos por organismos marinos, desde el fitoplancton y el zooplancton hasta peces y especies de mayor tamaño como consecuencia de su ingreso en las redes tróficas de esos ecosistemas y pueden llegar al ser humano a través del consumo de productos del mar.

Además de su impacto físico, los microplásticos representan un riesgo químico, pues absorben y transportan contaminantes como metales pesados y compuestos orgánicos tóxicos. También pueden contener aditivos propios de su fabricación, como bisfenoles y ftalatos, que actúan como perturbadores endocrinos e interfieren con el sistema hormonal de los organismos marinos, provocando alteraciones en su desarrollo y reproducción. En algunos casos, se ha observado la feminización de los machos en varias especies de organismo acuáticos, lo que pone en riesgo la estabilidad de las poblaciones y la disponibilidad de recursos pesqueros.
En su informe Marcos A. Orellana, dijo que los procesos de industrialización y crecimiento demográfico que ha experimentado el país en las últimas décadas han producido un elevado número de sitios contaminados con sustancias tóxicas. De acuerdo con el Inventario Nacional de Sitios Contaminados de la autoridad ambiental federal, actualizado a junio de 2025, existen 1 mil 142 sitios registrados en el país. (Agencia SIM)










