Por Itzel Chan

MÉRIDA, MX.-Habitantes de la comunidad maya de Santa María Chi denunciaron que, pese al retiro de más de 41 mil cerdos de una granja porcícola instalada en la zona, continúan enfrentando problemas de contaminación ambiental debido a las pilas de oxidación que permanecen en el sitio.

A través de un pronunciamiento público, señalaron que las lagunas de desechos siguen liberando gases durante las noches y madrugadas, situación que, aseguran, afecta la calidad del aire y la salud de la población.

“¿Cuánto vamos a esperar para dejar de seguir respirando esto?”, cuestionaron las y los habitantes al dirigir un llamado a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a la Secretaría de Desarrollo Sustentable de Yucatán y al Ayuntamiento de Mérida.

De acuerdo con la denuncia, en las pilas de oxidación aún permanecen más de 25 mil metros cúbicos de residuos compuestos por excremento y agua residual.

La comunidad sostuvo que continúa sin ser tomada en cuenta en las decisiones relacionadas con el manejo ambiental del sitio y acusó que los beneficios económicos del proyecto porcícola favorecieron únicamente a una minoría.

Como parte de sus argumentos, presentaron resultados de pruebas ambientales realizadas mediante el método Pig-2-Bac, una técnica científica utilizada para detectar rastros de materia fecal porcina en agua, aire y superficies.

Durante un taller de capacitación realizado en febrero de 2026, con acompañamiento de organizaciones como Educe, Red Somos Agua Península y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se tomaron muestras en distintos puntos de la comunidad.

Los resultados, según expusieron, revelaron que las tres muestras de agua de pozo analizadas resultaron positivas a contaminación asociada a residuos fecales porcinos. Además, cinco de 14 muestras de polvo recolectadas en viviendas y superficies también dieron positivo.

Las y los habitantes afirmaron que estas partículas se impregnan en el entorno cotidiano y representan evidencia de contaminación persistente en la comunidad.

“La evidencia científica es clave para comprender la dimensión del problema y avanzar hacia soluciones que garanticen el derecho a un ambiente sano, agua limpia y reparación de los daños causados”, señalaron.

La comunidad reiteró su llamado a las autoridades ambientales para atender la situación y garantizar medidas de remediación y participación para las familias afectadas. (Noticaribe)

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