CIUDAD DE MÉXICO.- El arribo masivo de sargazo en las costas de Quintana Roo no solo representa un problema ambiental y turístico, sino también un riesgo para la salud de quienes diariamente participan en las labores de limpieza de playas.

Una investigación internacional en la que participa la Universidad Nacional Autónoma de México reveló que trabajadores dedicados a recolectar sargazo en playas de Puerto Morelos, Playa del Carmen y Mahahual presentan afectaciones que van desde dolores de cabeza y dermatitis hasta dificultad para respirar y pérdida de uñas, debido a la exposición prolongada al sulfuro de hidrógeno (H2S) que libera la macroalga al descomponerse.

El estudio, realizado con apoyo de la Universidad de São Paulo y el fondo canadiense New Frontiers in Research Fund, monitoreó a 35 “sargaceros” mediante sensores portátiles colocados a la altura del pecho para medir en tiempo real la concentración de gases tóxicos durante las jornadas laborales.

Los resultados indican que 46.9 por ciento de los trabajadores presentó comezón y ardor en la piel; 43.8 por ciento sufrió dolores de cabeza; 37.5 por ciento reportó dermatitis y fatiga; mientras que otros manifestaron mareos, náuseas, irritación ocular, congestión nasal y problemas respiratorios.

La investigación advierte que el riesgo aumenta considerablemente cuando el sargazo permanece acumulado durante varios días y entra en estado de descomposición, generando emisiones de sulfuro de hidrógeno, un gas tóxico reconocible por su olor similar al “huevo podrido”. En algunos casos, las mediciones detectaron concentraciones superiores a los límites permitidos por normas mexicanas e internacionales.

Rosa Rodríguez, investigadora del Instituto de Limnología y Ciencias del Mar de la UNAM, explicó que las labores de limpieza pueden extenderse hasta nueve meses al año, con jornadas de ocho horas diarias y seis días a la semana, lo que incrementa los riesgos de exposición acumulativa.

Ante esta situación, especialistas recomendaron implementar medidas urgentes de protección laboral, como el uso obligatorio de equipo de seguridad y respiradores, monitoreo continuo de gases tóxicos, rotación del personal y vigilancia médica permanente para quienes trabajan en la recolección del sargazo.

El problema ocurre en medio de previsiones que apuntan a una de las temporadas más severas de sargazo en el Caribe mexicano. Investigadores estiman que este año podrían acumularse hasta 40 millones de toneladas métricas de biomasa en el Atlántico, lo que incrementaría el impacto ambiental, económico y sanitario en Quintana Roo. (Con información de El Universal)

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