Por Walter Can

JOSÉ MARÍA MORELOS, MX.- La organización entre campesinos ha sido clave para que los maíces criollos continúen sembrándose y conservándose en comunidades de la zona maya, pese al avance de variedades híbridas que cada vez ocupan más espacio en el campo.

Así lo afirmó Armando Puc Chan, productor del kilómetro 50, quien destacó que el intercambio de semillas y el apoyo mutuo entre agricultores permiten mantener vivas variedades tradicionales como el maíz blanco, amarillo y morado.

Explicó que muchos campesinos aún conservan la costumbre de guardar parte de su cosecha para utilizarla como semilla en los siguientes ciclos agrícolas, una práctica que ayuda a preservar materiales adaptados a las condiciones de la región.

Además, cuando algún productor no cuenta con determinada variedad, suele adquirirla o intercambiarla con otros compañeros. “Hay veces que yo no tengo esa clase de semilla y se la compro a otro compañero; así nos ayudamos”, comentó.

Señaló que las semillas criollas ofrecen ventajas importantes, ya que pueden almacenarse durante largos periodos y reutilizarse año tras año, a diferencia de algunas variedades comerciales que requieren una nueva compra cada temporada.

Indicó que pequeños productores de diversas comunidades continúan apostando por estos cultivos tradicionales, considerados parte fundamental de la herencia agrícola maya.

Resaltó que la unión entre campesinos es indispensable para evitar que desaparezcan las semillas nativas y garantizar que las futuras generaciones continúen cultivando los maíces que durante décadas han formado parte de la identidad y alimentación de la región. (Noticaribe)

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