Por Itzel Chan
MÉRIDA, MX.- Vitelia Coleaza Alejandro fue víctima de violencia obstétrica en una unidad del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) del municipio de Umán, pues tuvo al menos por cuatro días a su bebé muerto dentro de su vientre, lo que le causó una grave infección que casi le cuesta la vida; además, no podrá volver a ser mamá porque su matriz fue extirpada.
Wilberth Ríos, esposo de la víctima, busca hacer público su caso, ya que Vitelia estuvo a punto de morir a causa de una negligencia médica.
Fue el pasado 20 de julio cuando llegaron al área de Urgencias del Hospital General Subzona número 46.
Para entonces, la joven contaba con siete meses de embarazo; aunque de parte del IMSS aseguran que el bebé ya estaba muerto, Wilberth niega que así sea, sobre todo porque les hicieron esperar mucho tiempo para ofrecerle atención.
Incluso, él aún sin conocimientos médicos dice que existía la posibilidad de extraer al feto vía cesárea y quizá salvar a su hijo.

El argumento que él tiene es porque la autopsia arrojó que el feto murió por asfixia neonatal, es decir, se le enredó el cordón umbilical y se ahorcó, pero eso sucedió tres horas después de haber llegado al hospital.
Lo que hoy el hombre reclama es que además de soportar la pérdida de su hijo, tuvo que lidiar con la falta de atención para su esposa porque a pesar de que presentaba fiebre y otros síntomas de gravedad, el feto estuvo dentro de su cuerpo cuatro días más.
“Yo pregunté si mi esposa podía tener infecciones y me dijeron que no, además tenía mucha calentura”, indicó.
Le decían entonces que el feto, aún sin vida, tenía que salir de forma natural.
Aunque Wilberth reclamaba una mejor atención para su esposa, unos guardias de seguridad lo sacaron porque estaba causando mucho alboroto.
Fue cuando decidió interponer una denuncia ante la Fiscalía General del Estado (FGE) en Umán, cuando el personal médico le extrajo el producto muerto a Vitelia.
La extracción del feto sucedió hasta el día 23 de julio y posteriormente la joven permaneció en observación cuatro días más, así que le dieron de alta.
Sin embargo, ya en su casa, la joven comenzó a tener fiebre nuevamente y retenía líquidos, por lo que el 1 de agosto decidieron ir nuevamente al mismo hospital.
Ahí, sólo le recomendaron que tenía que caminar y que los síntomas se le iban a pasar porque sólo eran consecuencia del proceso que recientemente había vivido.
Para Vitelia y su esposo esto no era nada normal, ya que la herida expulsaba pus y se le abrió.
Para el 3 de agosto decidieron insistir en que se le brindara atención médica de forma inmediata a la joven y les dijeron que no podían hacer mucho por ella porque no tenían personal médico especializado para su caso en el municipio de Umán.
“Insistimos en atención y hasta el día siguiente la trasladaron en ambulancia al Hospital Juárez”, compartió.
El 5 de agosto, Wilberth recibió la noticia de que la vida de su esposa corría peligro porque a consecuencia de una mala atención, su útero se había infectado.
En el Hospital Regional Benito Juárez, en Mérida la operaron de emergencia para no afectar más órganos.
“Me confirmaron que sí se debía a que el feto se quedó muchos días dentro y por eso su matriz se estaba pudriendo”, aseguró.
Describió que le extrajeron aproximadamente un litro de líquido a consecuencia de infección y además, la única solución que podía salvarle la vida era extraerle la matriz.
Vitelia lleva dos cirugías y hoy su esposo quiere hacer público el caso, pues reconoce que hubo negligencia médica de por medio y quiere que el Estado se haga responsable por la violación a sus derechos humanos.
La pareja busca justicia porque además de todo lo que han tenido que atravesar, ahora ya no podrán ser mamá y papá. (Noticaribe)













