Por Itzel Chan
MÉRIDA, MX.- El Sistema Metropolitano de Movilidad Amable y Sostenible, mejor conocido como Va y Ven, atraviesa una doble crisis: por un lado, los concesionarios advierten que la operación del servicio se ha vuelto financieramente insostenible por retrasos en pagos; por otro, la escasez de tarjetas de tarifa general ha generado malestar entre los usuarios que diariamente dependen del transporte público en Mérida, incluso se ha advertido sobre venta ilegal de las mismas.
Concesionarios del sistema acudieron al Congreso del Estado para entregar un oficio en el que solicitan mayor transparencia en el manejo de los recursos por parte del Gobierno del Estado y la Agencia de Transporte de Yucatán (ATY).
En el documento, alertaron que los retrasos en el Pago por Kilómetro Recorrido y el Kilómetro Mínimo Garantizado han complicado gravemente la viabilidad del servicio.
“De mantenerse esta situación, reiteramos, la continuación del servicio se vuelve financieramente insostenible para el sistema en su conjunto, lo que podría derivar, en un plazo no mayor a 7 días, en interrupciones graduales del servicio”, advirtieron.
A la par de los problemas financieros, el desabasto de tarjetas Va y Ven ha generado una ola de inconformidad entre usuarios locales y visitantes. En módulos como el del Gran Parque La Plancha (punto clave para el transbordo entre el Ie-Tram y el Tren Maya), así como en sitios como el mercado San Benito, se han reportado constantes letreros con la leyenda “agotadas”. La falta de información sobre alternativas o fechas de reposición ha agravado el malestar.
Para muchos usuarios, conseguir una tarjeta se ha vuelto una odisea. Algunos han sido enviados a módulos en zonas periféricas, mientras que tiendas de autoservicio han suspendido su venta. En medio del desabasto, la ATY ha alertado sobre la aparición de reventa ilegal en plataformas digitales, donde el precio del plástico —que oficialmente cuesta $30 pesos— puede duplicarse. Además de ser un riesgo económico, se advierte que estas tarjetas podrían no ser válidas o estar vinculadas a cuentas ajenas.
Ante este escenario, tanto concesionarios como usuarios enfrentan una creciente incertidumbre. Mientras los primeros demandan pagos puntuales para seguir operando, los segundos enfrentan dificultades cotidianas para acceder al sistema, especialmente en rutas de alta demanda o turísticas. La situación deja en evidencia la urgencia de resolver no solo los temas financieros, sino también de mejorar la distribución y comunicación en torno a uno de los instrumentos más básicos para la movilidad urbana en Yucatán. (Noticaribe)













