Por Itzel Chan
MÉRIDA, MX.— Habitantes del pueblo maya de Tebec presentaron una denuncia popular ante la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) por las graves afectaciones que desde hace años provocan al menos tres bancos de extracción de material pétreo que operan en el único camino de acceso a la comunidad. Las empresas involucradas son Materiales Anillo Periférico S.A. de C.V. (MAPSA), Materiales Ku y Procon planta Ticimul, cuyos trabajos han generado impactos a la salud, al ecosistema y a la seguridad vial.
De acuerdo con el documento entregado a las autoridades federales, los habitantes enfrentan detonaciones constantes y sin horario fijo, utilizadas para extraer el material calizo. Estas explosiones generan contaminación acústica severa, considerada por la Organización Mundial de la Salud como uno de los factores ambientales con mayor impacto en la salud mental. La población permanece en un estado permanente de alerta, especialmente niñas y niños, quienes se sobresaltan por el ruido y las vibraciones. Además, al menos ocho viviendas presentan fisuras graves en techos, paredes y ventanas, mientras que otras muestran daños moderados, todos atribuidos a las vibraciones de la minería.
El ecosistema local también presenta impactos significativos. La actividad minera implica la remoción del sustrato, la vegetación y la materia orgánica hasta llegar a los estratos calizos, lo que provoca erosión permanente y pérdida de hábitat. En los últimos años, señalan los habitantes, las áreas de extracción se han expandido considerablemente, afectando la fauna, la flora y la posibilidad de que la comunidad acceda a los pocos parches de selva que la rodeaban.

La denuncia también advierte sobre la contaminación por polvo derivada tanto de la extracción como del transporte del material. La ausencia de cubrepolvos en los camiones, la falta de humedecimiento y el traslado de la piedra sin cobertura violan lo establecido en la Norma Técnica Ambiental NTA-002-SDS-24. Esta situación ha provocado un aumento de enfermedades respiratorias y afectaciones en los ojos entre habitantes de todas las edades.
A ello se suma la acumulación de Residuos Sólidos Urbanos, Residuos de Manejo Especial y Residuos Peligrosos a lo largo de la carretera Tebec–Umán. Habitantes documentaron que trabajadores de las empresas arrojan PET, envolturas, colillas, latas, maderas y escombros en la vegetación, además de realizar mantenimiento vehicular a pie de carretera, dejando llantas, piezas automotrices y derrames de aceites, gasolina y anticongelantes. La comunidad teme que estos residuos se filtren al manto freático mediante lixiviados y contaminen el agua de la región, además de atraer fauna nociva y, en algunos casos, provocar incendios cuando los desechos son quemados.
La situación vial también se ha vuelto crítica. Los volquetes y góndolas de doble remolque que transportan el material circulan sin supervisión, invaden ambos carriles y suben el Puente Superior del Tren Maya sin control ni medidas de seguridad. Por su peso, los vehículos tienden a retroceder, poniendo en riesgo a motociclistas y mototaxis, que son el único medio de transporte público en Tebec. Las familias reportan preocupación diaria por los accidentes que se han registrado en la carretera Umán–Tebec.

Frente a este panorama, la comunidad de Tebec y el Centro de Derechos Humanos Utsil Kuxtal A.C. exigieron a Profepa aplicar medidas de seguridad que incluyan la clausura de las actividades mineras, así como garantizar la protección del derecho a un medioambiente sano y a la salud. Advirtieron que la expansión de megaproyectos extractivos en la Península de Yucatán ha generado una crisis socioambiental que amerita una declaratoria de emergencia regional.
“No basta con la clausura: es necesaria la reparación del daño”, señalaron, y subrayaron que la actividad minera vinculada a megaproyectos está deteriorando no solo el entorno natural, sino también la vida comunitaria. (Noticaribe)













