Retorna ejidataria a su hogar

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CANCÚN, MX.- Bajo un imponente dispositivo de seguridad, Irene García May fue dada de alta del Hospital General y trasladada al municipio de Lázaro Cárdenas. Su traslado se llevó a cabo la tarde de este viernes a bordo de una ambulancia, la cual fue custodiada durante todo el trayecto por al menos tres patrullas de la Policía Estatal.

Que el esposo mantuvo una actitud “sospechosa”

Gabriel García (a) “El Gabi” o “El Negro”, esposo de Irene García May, sigue en calidad de sospechoso, porque no estuvo nunca de cerca en su recuperación y siempre se mantuvo ajeno a su situación de secuestro.
Y es que a “El Negro” lo conocen en el puerto de Chiquilá (municipio de Lázaro Cárdenas) por ser un presunto distribuidor de drogas.
Él es de origen veracruzano, radicado en Chiquilá desde hace 15 años, casi el mismo tiempo que lleva casado con Irene García, con la que ha procreado cuatro hijos -dos varones y dos mujeres-.
Sin embargo, de acuerdo a los ejidatarios del lugar, “no tiene oficio”, sólo está dedicado a cuidar unas vacas de su padre, ya que muchos afirman o creen saber que anteriormente se dedicaba a la venta de droga, lo que pudo ser el motivo del secuestro de su esposa y el rescate sería el valor de mercancía que adeudaba.
Además, aseguran los ejidatarios que Gabriel García es un ex militar y que estuvo también en la Secretaría de Marina.
Incluso se sabe que su hermano Bernardo García está preso desde hace 12 años por venta de drogas y presumiblemente está en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Chetumal.
Asimismo cabe señalar que en Chiquilá “El Negro” varias veces ha sido sancionado por los delegados, porque cuando se alcoholiza suele ser violento y ha llegado a golpear a varios habitantes.
Hasta el momento, y a raíz de la salida de Irene García May, no estuvo presente en su hospitalización y tampoco se preocupó de su estado de salud, lo que a las autoridades les ha llamado profundamente la atención.
Esta situación lo ha convertido también en un sospechoso de lo que le ha ocurrido, pues durante el lapso de su secuestro tampoco estuvo interesado y mucho menos atento al desarrollo de las investigaciones que realiza la Subprocuraduría de Justicia en la zona norte. (Fuente: Por Esto! de Quintana Roo)

Fue en punto de las 15 horas del día de ayer cuando finalmente la mujer víctima de un secuestro de 40 días y quien logró salir con vida de una narcofosa en la que se encontraban los restos de tres cuerpos más pudo abandonar el nosocomio, donde recibió atención médica por cinco días.
Con el resguardo de elementos de la Policía Judicial del Estado (PJE) y de personal de la Policía Estatal, García May fue subida a una ambulancia propiedad de la Secretaría de Salud.
De esta manera, el convoy conformado por tres patrullas y la ambulancia partió con dirección a la comunidad de Chiquilá, en el municipio de Lázaro Cárdenas, donde la víctima sería esperada por sus demás familiares.
Se dio a conocer que la unidad de emergencia haría una breve escala en el centro de salud del poblado de Leona Vicario, esto al parecer para verificar el estado de salud de la mujer y con ello continuar el viaje.
Cabe mencionar que durante la mañana el padre de la mujer cautiva, Ligio García Canul, acudió a las instalaciones de la Subprocuraduría de Justicia, para entrevistarse con un agente del Ministerio Público.
Al respecto, Narciso Pérez Bravo y Jorge García Góngora, director y subdirector del nosocomio, respectivamente, señalaron a este medio informativo que tras haberla dado de alta física y psicológicamente, oficialmente desde el pasado jueves por la noche, finalmente ayer viernes fue trasladada a su comunidad en una ambulancia de Chiquilá perfectamente custodiada por elementos de la Procuraduría dadas las condiciones de seguridad que amerita su caso.
Narciso Pérez explicó que desde la noche del pasado jueves, Irene García May, de 33 años de edad, fue dada de alta, sin embargo, y a solicitud de las autoridades judiciales y de su familia, por cuestiones de seguridad oficializaron su egreso alrededor del medio día de ayer, ya que según dijo, su salida ya no dependía de cuestiones médicas sino por orden directa de la Procuraduría.
Asimismo, manifestó que la paciente fue dada de alta al corroborarse su perfecto estado de salud físico, en tanto que psicológicamente externó que deberá tomar sesiones de terapia para recuperarse del trauma adquirido tras 40 días de permanecer en cautiverio, y luego haber sido arrojada en una fosa de más de cuatro metros de profundidad con unos cadáveres. (Fuente: Por Esto! de Quintana Roo)

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