Detienen a 2 cómplices del descuartizador de una mujer en Villas Otoch en Cancún

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img_1357977504_818d6cf130b2e8bd6b1eCANCÚN, MX.- Fueron tres y no solo Francisco Rogel Ramírez, quienes asesinaron y descuartizaron a Elvia Andrés Francisco, y todos ya fueron detenidos.
La Policía Judicial del Estado (PJE) logró la detención de dos sujetos identificados como Francisco Rodríguez López y Darío Rutilio Fernández Noh. Ambos están relacionados con el homicidio de Elvia Andrés Francisco, quien después de ser asesinada a puñaladas, fue descuartizada y escondida en bolsas de plástico en un domicilio de la Región 247.
Ayer ambos serían consignados a un juez penal por el delito de ultrajes a la autoridad y en las próximas horas, el Ministerio Público del Fuero Común solicitará una orden de aprehensión por homicidio calificado en contra del primero y por encubrimiento en contra del segundo.
La Subprocuraduría de Justicia en la Zona Norte dio conocer este viernes, que como parte de las investigaciones de la Policía Judicial del Estado (PJE) en torno al homicidio de Elvia Andrés Francisco, logró la captura de dos cómplices de Francisco Javier Rogel Ramírez.
Al rendir su declaración ministerial, Rogel Ramírez dio cuenta de cómo había planeado el asesinato de la amiga de su mamá y para ello, contactó a su amigo Francisco Rodríguez López (a) “El Pipo”, de 18 años de edad, originario de Tabasco; para pedirle que le ayudara en un “trabajito” y a cambio, le pagaría mil 500 pesos.
Ambos se conocían porque “El Pipo” trabaja en un lavadero de carros en la Región 95, por la misma zona donde Francisco Javier trabajaba como carnicero.
“El Pipo” se enteró después que el trabajo consistía en asesinar a una mujer, amiga de la madre de Francisco Javier y aun así, decidió participar.
El día del asesinato, “El Pipo” se escondió en uno de los cuartos de la vivienda y cuando la víctima entró al domicilio, vio como su amigo comenzó a discutir con ella.
Cuando la tenía sometida, fue “El Pipo” quien le pasó un cuchillo a su amigo y con el, Francisco Javier apuñaló a la mujer en repetidas ocasiones hasta matarla.
Posteriormente, entre los dos arrastraron el cuerpo de la mujer hasta el patio trasero de la casa, en donde comenzaron a descuartizar el cuerpo, actividad que les llevó tres horas.
Después, entre los dos embolsaron los restos, los ocultaron y les rociaron cal para disimular el olor.
Al otro día, Francisco Javier contactó a Darío Rutilio Fernández Noh, de 29 años de edad, originario de Cancún, ofreciéndole igualmente mil 500 pesos a cambio de hacerle un “trabajito”.
Fernández Noh recibió la instrucción de llevarse la camioneta tipo Ranger color verde propiedad de la occisa y desaparecerla.
Aunque nunca vio el cuerpo ni participó en el homicidio, Fernández Noh tuvo conocimiento de que los otros dos habían asesinado a la mujer y aun así, aceptó llevarse la camioneta, la cual dejó abandonada en la Supermanzana 510, sobre la avenida 19 con calle 114.
Ambos cómplices fueron ubicados y detenidos por elementos de la Policía Judicial y posteriormente confesaron ante el Ministerio Público del Fuero Común, cual había sido su participación en el sangriento crimen.
Los dos serían consignados el día de ayer a un juez penal por el delito de ultrajes a la autoridad y posteriormente, el ministerio público solicitaría las órdenes de aprehensión correspondientes por el delito de homicidio calificado en contra de Francisco Rodríguez López y por el delito de encubrimiento en contra de Darío Rutilio Fernández Noh. (Fuente: Por Esto! de Quintana Roo)

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EL HOMICIDIO, PLANEADO DESDE OCTUBRE, CONFIESA EL DESCUARTIZADOR

CANCÚN, MX.- Desde el mes de octubre, Francisco Javier Rogel Ramírez comenzó a planear como deshacerse de Elvia Andrés Francisco, porque según él, trataba muy mal a su madre.
El joven asesino citó a la mujer en su casa con engaños y así la asesinó a puñaladas para después descuartizarla y esconderla en bolsas de plástico en el patio trasero de la casa de su mamá.
Ayer por la tarde, sería consignado a un juez penal por el delito de ultrajes a la autoridad y en las próximas horas, el Ministerio Público del Fuero Común solicitará al juez correspondiente una orden de aprehensión por el delito de homicidio calificado.
Aunque no existe un perfil psicológico realizado por expertos, Francisco Javier Rogel Ramírez es descrito por las autoridades como un joven “dañado”, que no muestra remordimiento alguno después de haber asesinado a una mujer a sangre fría, a quien descuartizó para esconder sus restos.
Con la mirada perdida, el joven asesino de tan sólo 18 años de edad, aceptó ante las autoridades haber cometido el sangriento crimen.

Homicidio planeado

Poco a poco, han salido a relucir las declaraciones que Francisco Javier Rogel Ramírez hizo ante el Ministerio Público del Fuero Común en torno a la muerte de Elvia Andrés Francisco.
Así pudo conocerse que el joven homicida planeó el asesinato desde el mes de octubre. Según sus propias palabras: “Desde octubre ya le tenía filo porque era muy grosera con mi mamá. Siempre le pedía dinero a mi mamá y cuando le cobraba, siempre la agredía con groserías y al final le decía que a ella no le hacía falta dinero”.
Siempre estaba solo en casa, pues su madre Verónica Ramírez Domínguez trabajaba en la cocina del hotel “Moon Palace Sunrise”, en donde tenía como compañera a Elvia Andrés Francisco.
Ambas eran amigas y diariamente se iban juntas a trabajar y la ahora occisa visitaba constantemente el domicilio de su amiga.
Ninguna de las dos se imaginaba el odio y rencor que Francisco Javier iba acumulando en contra de la amiga de su madre.
En su declaración, Francisco Javier dijo que cansado de ver esos malos tratos, hacia su madre, se puso de acuerdo con un amigo suyo a quien conoció en su trabajo y que se dedica a lavar carros en la Región 95.
Hubo tres oportunidades para asesinar a la mujer, pero fue hasta la tercera, cuando por fin lo llevó a cabo.
La primera vez que Francisco Javier citó en su casa a la señora Elvia, con la intención de matarla, no lo pudo hacer porque ella no acudió a la cita.
En la segunda ocasión, la mujer llegó acompañada de su esposo y en esa ocasión, le dejó 100 películas para su venta, con un valor de mil 500 pesos.
Ese fue el mejor pretexto para hacer ir a la mujer a su casa y así, el lunes siete de enero le habló a la mujer por teléfono, diciéndole que fuera por el dinero de las películas.
Antes del medio día, la mujer llego sola a bordo de su camioneta tipo Ranger e ingresó a la casa de su amiga Verónica como lo había hecho en incontables ocasiones.
Sólo estaba el hijo de su amiga, quien la invitó a pasar sin sospechar que un amigo de éste, se encontraba escondido en un cuarto de la vivienda.
Comenzaron a platicar y poco a poco comenzaron a surgir los reclamos por parte de Francisco Javier y comenzaron a forcejear.
Con un cuchillo que le pasó su amigo, Francisco Javier comenzó a apuñalar con saña a la amiga de su madre, primero en la espalda y posteriormente en otras partes del cuerpo hasta matarla.
En la lucha por salvar su vida, la mujer alcanzó a darle algunos rasguños en un brazo a su atacante, pero finalmente fue asesinada.
Con la ayuda de su amigo, Francisco Javier arrastró el cuerpo de la mujer hacia la parte trasera de la casa y ahí, la descuartizaron primero cortándole los brazos, luego las piernas y al final la cabeza.
Tres horas les llevó descuartizar el cadáver y después, colocaron los restos en seis bolsas de plástico para basura negras, que fueron metidas en una maleta y en una jaula de plástico para perros.
Al otro día, otro amigo de Francisco Javier llegó al domicilio para llevarse la camioneta tipo Ranger color verde de la occisa y desaparecerla.
El vehículo fue encontrado después por la Policía Judicial del Estado (PJE) en la Supermanzana 510, en la avenida 19 con 114.

Descubierto

Cuando Verónica Ramírez Domínguez llegó a su casa después de trabajar, notó que su casa olía mucho a cloro y al preguntarle a su hijo sobre ello, éste le dijo que había lavado ropa, cortinas y una colcha.
El fuerte olor a cloro, se debía a que después de haber asesinado a la mujer, Francisco Javier limpió la sangre que quedó en el piso de la vivienda y roció cloro para tapar el olor de la sangre.
Esa fue la primera noche que los restos de Elvia Andrés Francisco permanecieron en la casa, sin que nadie lo notara.
Doña Verónica se fue a trabajar el martes como de costumbre y fue en su centro de trabajo, cuando sus compañeras le preguntaron por Elvia, pues no había ido a trabajar por segundo día consecutivo y comenzaron a preocuparse.
Al llegar a su casa, la mujer comenzó a percibir un olor extraño, pero no le dio importancia cuando su hijo le dijo que podría tratarse de algún animal muerto que habían arrojado seguramente cerca de la casa.
Al ver que su hijo tenía unos rasguños en un brazo, le preguntó que qué le había pasado y éste, le contestó que un perro lo había atacado en la calle tratándolo de morder. Por segundo día, los restos de la mujer asesinada no fueron descubiertos por la madre del homicida.
Fue hasta el miércoles nueve de enero, cuando la madre de doña Verónica quien vive en el Distrito Federal, le habló por teléfono y le dijo que le hablaría a su domicilio, pero que necesitaba que su esposo estuviera ahí con ella.
Por la noche, ya estaban en casa doña Verónica, su esposo y su hijo Francisco Javier.
Cuando su madre le habló por teléfono, Verónica Ramírez Domínguez se quedó atónita al escuchar que su hijo, le había confesado a su abuela que había matado a la amiga de su mamá en su propia casa y que ahí continuaban los restos humanos.
“Ve a su cuarto, busca el cuerpo, ahí lo tiene todavía, Paco mató a Elvia”, le dijo y la mujer horrorizada se fue a su cuarto a llorar.
Ahí sentada en la cama, su hijo se acercó a ella y la abrazó y tranquilamente le confesó que había matado a su amiga Elvia.
La mujer se armó de valor y le pidió a su esposo que se quedara en la casa con su hijo, mientras ella fue a denunciar lo ocurrido ante las autoridades.
Cuando elementos de la policía municipal llegaron al lugar, el joven homicida salió de la casa con las manos en alto y se entregó voluntariamente.
Posteriormente, el cuerpo de la mujer fue encontrado en el patio trasero, dentro de las seis bolsas de plástico para basura.
Después Francisco Javier confesaría ante el ministerio público el crimen cometido y dio detalles de cómo lo hizo, y quienes lo ayudaron a cometerlo.
Ayer por la tarde, el joven homicida fue consignado a un juez penal por el delito de ultrajes a la autoridad y ayer mismo fue trasladado a la cárcel pública de Cancún.
En las próximas horas, el Ministerio Público del Fuero Común solicitará una orden de aprehensión en su contra por el delito de homicidio calificado. (Fuente: Por Esto! de Quintana Roo)

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