Conservan tsotsiles chiapanecos la fiesta ‘Todos Santos’ heredada de los mayas

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CHIAPAS, MX.- En Romerillo, municipio de San Juan Chamula, ubicada en los Altos de Chiapas, se realizan rituales a los muertos cada 1 y 2 de noviembre, en la fiesta grande de “Todos Santos”, como le llaman los indígenas tsotsiles, publicó El Heraldo de México.

Se trata de una tradición indígena, herencia de ancestros mayas, pero que ha cambiado en algunos aspectos, tal es el caso de las ofrendas. Las tumbas son adornadas con juncia, pétalos de cempasúchil, velas, una coca cola, trago o pox (como se le conoce al destilado de los mayas, que es una bebida elaborada a base de maíz).

Antes de comenzar a velar a sus muertos, las familias indígenas realizan un pequeño ritual: oran y queman delgadas velas de cera encima de las tumbas, algunos aún les lloran. Con música de bandas norteñas, pero no más importante que la música regional de los “Maxes” (que quiere decir monos), honran a sus difuntos y entre cantos encomiendan sus almas a los santos, cuentas don Juan, originario de Romerillo.

Los Maxes es un grupo de indígenas varones adultos mayores, jóvenes y niños. Portan una vestimenta tradicional, danzan alrededor de la tumba y entonan cantos dirigidos a los dioses o a los santos.

Aunque no todos portan el traje tradicional de esta zona, disfrutan de esta fiesta y los principales ingredientes para hacerlo son el trago, las rejas de refrescos y la cerveza.

En el camposanto, las tumbas están sobre un pequeño cerro. En la cima, 22 enormes cruces de madera de seis metros de alto dividen a este panteón, y sirven para proteger las almas de los muertos. Fueron colocadas por medio del ritual que realizan los Maxes, ante una creencia de pedir permiso a la tierra y para encomendarlos a los santos.

Una feria se instala en los alrededores del panteón, con rueda de la fortuna, tinas locas, caballitos, algodones de azúcar, vendedores de pizza, pollo, pescado frito, camotes y chayotes hervidos, frutas, entre otras golosinas, que hacen más colorida la fiesta de los habitantes de Romerillo y localidades aledañas.

Esta manera de celebrar el Día de Muertos en las comunidades indígenas se ha convertido en un atractivo turístico para visitantes nacionales y extranjeros que ven en esta ceremonia un culto especial y vistoso a la muerte.

Para los indígenas, se trata de la fiesta grande de “Todos Santos”, cuenta Adela; y la presencia de extraños no parece ser del agrado de los indígenas, pues celosos de sus tradiciones se tapan el rostro y piden a las lentes curiosas que se alejen del lugar. (Fuente: El Heraldo de México)

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