Dan Premio Nacional de Derechos Humanos a un jurista y a una buscadora de desaparecidos

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CIUDAD DE MÉXICO, MX.- La Comisión Nacional de Derechos Humanos eligió a un hombre y una mujer con la distinción del Premio Nacional de Derechos Humanos, reservado para las personas más destacadas en México por su labor en la promoción efectiva y defensa de los derechos fundamentales, publicó huffingtonpost.com.mx.

El jurista, escritor e investigador Héctor Fix-Zamudio fue condecorado por el Consejo de Premiación “por su destacada trayectoria en la promoción efectiva y defensa de los derechos fundamentales”, mientras que Tita Radilla Martínez, activista contra la violencia, fue premiada con una Mención Honorífica “por su trabajo voluntario en favor de las personas y familiares víctimas de desaparición forzada”, según el acuerdo publicado hoy en el Diario Oficial de la Federación.

Héctor Fix-Zamudio es licenciado y doctor en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México y ha desempeñado numerosos cargos a nivel nacional e internacional, entre ellos secretario de estudio en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, miembro de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección de Minorías de las Naciones Unidas, presidente honorario del Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional y expresidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Además de recibir numerosos doctorados honoris causa por su defensa de los derechos humanos en el mundo, Héctor Fix-Zamudio es un mexicano multipremiado: ha ganado la Medalla Belisario Domínguez que otorga el Senado de la República y el Premio Internacional “Justicia en el Mundo” de la Unión Internacional de Magistrados.

Tita Radilla Martínez es una activista mexicana oriunda de Guerrero, donde ha trabajado como presidenta y vicepresidenta de la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México, que ha promovido en el país y el mundo el derecho a la justicia, verdad y reparación del daño de las víctimas de este delito.

Su activismo inició con la desaparición de su padre, el campesino y cantante Rosendo Radilla, quien fue acusado por el gobierno estatal de componer corridos para los líderes guerrilleros de Guerrero. En 1974, fue detenido por militares y su último paradero conocido fue el cuartel militar de Atoyac de Álvarez. Después, nada de supo de él.

Gracias a la labor de Tita Radilla Martínez y otras víctimas, el caso de Rosendo Radilla derivó en una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado mexicano, que ha servido como base jurídica para otros casos de desaparición forzada cometidos en el siglo pasado y en la “guerra contra las drogas”. (Fuente: huffingtonpost.com.mx )

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