ESPECIAL | MARCAN ESCÁNDALOS A GARCÍA LUNA: El vertiginoso ascenso y caída del todopoderoso secretario de Calderón

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CIUDAD DE MÉXICO.- El 21 de diciembre de 2000, un oficial de inteligencia de apenas 32 años de edad fue nombrado director de la Policía Judicial Federal (PJF), una institución que durante la década anterior se había colapsado por la corrupción del tráfico de drogas.

El joven mando, con el antecedente de haber sido agente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y Coordinador General de Inteligencia de la Policía Federal Preventiva (PFP), prometía acabar con la leyenda negra de la corporación.

Su carta de presentación era haber sido uno de los cerebros del llamado “método de mapas”, estrategia que llevó a la cárcel a varios líderes de las bandas de secuestradores que asolaron al País por aquellos años.

“La PJF tenía un esquema muy malo que no servía a la sociedad, el gran reto es sumar con la sociedad y tener un proyecto de seguridad.

“Nosotros debemos dar el ejemplo, ser honestos, honorables, con ética, con valores, porque con la sociedad actualmente estamos muertos”, dijo Genaro García Luna cuando sustituyó a la Judicial Federal por la Agencia Federal de Investigación (AFI).

En la década siguiente, García Luna acumuló un poder que lo llevó a convertirse en secretario de Estado y en el intermediario más importante del Gobierno federal con las agencias estadounidenses, en materia de combate al narcotráfico.

A partir del 2004, varios de sus hombres de mayor confianza fueron ejecutados, encarcelados o por lo menos señalados en investigaciones de México y Estados Unidos. Casi siempre por vínculos con la organización criminal de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Primer indicio

El primer caso que relacionó a los hombres de García Luna con el Cártel de Sinaloa fue el de Domingo González Díaz, director del Centro Mando de Operaciones Especiales de la AFI.

El 11 de octubre de 2004 la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) acudió a las oficinas centrales de la AFI para ejecutarle una orden de presentación y localización, pero le dieron el “pitazo” y se dio a la fuga.

El texano Javier Martínez Pérez, testigo protegido con el nombre clave “José Rodríguez” e infiltrado de la DEA, acusó a González de haber recibido en 2003 la suma de 1.5 millones de dólares del capo Arturo Beltrán “El Barbas”, en aquel entonces socio de “El Chapo”.

El 6 de enero de 2007 el testigo protegido fue ejecutado en Reynosa, Tamaulipas, pese a que en teoría estaba bajo protección de los estadounidenses.

Muertos y acusaciones

El 21 de enero de 2008 el Ejército detuvo en Culiacán a Alfredo Beltrán Leyva “El Mochomo”, un evento registrado como el punto de ruptura del Cártel de Sinaloa, pues los Beltrán habrían culpado a “El Chapo” de delatar el paradero del detenido.

El evento desató una guerra entre los grupos criminales sinaloenses y fue el telón de fondo de la llamada “Operación Limpieza” que lanzó el Gobierno federal contra los policías y funcionarios que protegían a las facciones criminales en disputa.

Pero también fue un momento en que varios de los allegados a García Luna, ya como secretario de Seguridad Pública Federal, fueron ejecutados.

El 1 de mayo de 2008 Roberto Velasco Bravo, inspector del área de operaciones de la Policía Federal, fue asesinado afuera de su casa en la colonia Irrigación.

La madrugada del 8 de mayo del mismo año Édgar Eusebio Millán Gómez, jefe provisional de la Policía Federal, ingresó a su departamento de la colonia Guerrero, donde al abrir la puerta lo esperaba un sicario, quien lo asesinó.

El 26 de junio del mismo año fue ejecutado Igor Alfredo Labastida Calderón, inspector general de la PF, en la colonia Argentina.

En noviembre de 2012 Edgar Valdés Villarreal “La Barbie”, operador de los Beltrán Leyva, hizo pública una carta donde afirmó que Millán y Labastida estaban en su nómina, además de otros mandos.

Pero también apuntó directamente a García Luna de recibir dinero de su organización criminal desde el sexenio de Vicente Fox.


Brazos derechos

El 19 de octubre de 2008 la Policía Federal irrumpió en una residencia del Desierto de Los Leones, en la Ciudad de México, donde capturó a 24 personas, pero escapó Harold Mauricio Poveda Ortega “El Conejo”, enlace de los Beltrán con organizaciones colombianas dedicadas al narcotráfico.

Al día siguiente, la SEIDO detuvo en una casa de la zona de Lindavista, también en esta capital, a Jesús Zambada García “El Rey”, hermano del capo Ismael “El Mayo” Zambada.

Las investigaciones apuntaban que, mientras la Policía Federal protegía a los Zambada y perseguía a los Beltrán, la SEIDO hacía lo propio en sentido contrario. Quienes suministraban la información a las corporaciones eran precisamente sus respectivos patrocinados.

Pronto surgieron informaciones que confirmaban esas presunciones.

Jesús Zambada Reyes, detenido junto con su padre “El Rey Zambada”, decidió colaborar con la SEIDO y en su calidad de testigo protegido -Rambo III, le llamaron- señaló que su protector era Édgar Enrique Bayardo del Villar, un comandante de la División Antidrogas de la Policía Federal.

El 22 de octubre de 2008 el comandante fue detenido, pero también le dieron el beneficio de testigo protegido y señaló a Garay de cometer todo tipo de abusos, robos, torturas y hasta una orgía con prostitutas en el operativo del Desierto de los Leones.

Secretario particular

Al calor de la “Operación Limpieza”, otro testigo protegido con el nombre clave de “Felipe”, declaró a la SEIDO que Mario Arturo Velarde Martínez, quien durante seis años fue secretario particular de García Luna en la AFI, tenía vínculos con una presunta red de funcionarios que vendían información al Cártel de Sinaloa.

El declarante dijo que Velarde le dio 4 mil dólares por información de la Interpol, donde laboraba, dinero que compartió con otro funcionario de nombre José Antonio Cueto, en su momento señalado como el responsable de reclutar e infiltrar funcionarios para los Beltrán.

En noviembre de 2008 Velarde rechazó públicamente las acusaciones, acudió a declarar a la SEIDO y luego la autoridad determinó que no había elementos para actuar en su contra. Cueto además consiguió años después que un tribunal cancelara su aprehensión.
Directorios de la SSP

El 29 de mayo de 2009 el Ejército detuvo en Culiacán a Roberto Beltrán Burgos “El Doctor”, a quien en en primer momento se acusó de ser operador de “El Chapo” Guzmán en Sinaloa.

Lo relevante de su captura es que en una Hummer de su propiedad fueron asegurados los directorios telefónicos de la Secretaría de Seguridad Pública federal y los planes de reubicación de sus Fuerzas Federales de Apoyo (FFA), documentos que tienen el carácter de confidencial.

En los directorios estaban los grados y cargos, claves distintivas, correos electrónicos, números de teléfonos celulares y números de identificación de los radios Nextel de los principales mandos operativos de las FFA, los inspectores generales del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el Centro de Mando y la entonces sede de la SSPF en Constituyentes, donde despachaba García Luna.

En 2014 Beltrán Burgos quedó en libertad.


Cortes de EU

En el último lustro, la justicia estadounidense también recabó indicios que conducían al ex titular de la SSPF.

En febrero de 2017 Iván Reyes Arzate, ex jefe de la Unidad de Información Sensitiva de la PF, se entregó a la justicia estadounidense para afrontar la acusación de colaborar con los Beltrán Leyva.

El Departamento de Justicia le atribuyó filtrar información a Gerónimo Gámez García, primo de los hermanos Beltrán Leyva, hoy preso en el Reclusorio Norte y sujeto a un juicio de extradición.

Los hechos ocurrieron cuando Reyes operaba bajo las órdenes de Ramón Eduardo Pequeño García, ex jefe de Inteligencia y después titular de la División Antidrogas, en la extinta Secretaría de Seguridad Pública, que encabezó García Luna.

En noviembre de 2018 un juez de Chicago condenó a Azarte a 3 años y 4 meses de cárcel, una pena baja, comparada con los 10 años de prisión que pidió la fiscalía.

Durante el mismo mes y año, cuando se desarrollaba el juicio contra “El Chapo” Guzmán, Jesús “El Rey” Zambada testificó en la Corte Federal de Brooklyn que pagó al menos 6 millones de dólares por protección a García Luna, siendo titular de la SSP federal.

Zambada conoció personalmente a García Luna desde el 2005, cuando era jefe de la extinta AFI, en un restaurante al que acudió junto con el abogado de “El Mayo”, Óscar Paredes. En ese encuentro aseguró que le ofreció 3 millones de dólares.

Después, en 2007, dijo que le hizo llegar entre 3 y 5 millones de dólares al mando policiaco detenido el lunes en un suburbio de Dallas, Texas. (AGENCIA REFORMA)

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