Destinos turísticos de la región Centro-Occidente de México, ofrecen variada y deliciosa gastronomía

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Adobo de bodas, platillo típico de Zacatecas.

CANCÚN, MX.- México se caracteriza por su variada gastronomía y en la región Centro-Occidente, que abarca Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas, que implementaron una alianza por la reactivación turística, una vez que el semáforo epidemiológico y las autoridades correspondientes lo permitan, encontrarás algunos de los platillos más representativos.

En Aguascalientes un platillo emblemáticos es el conejo chichimeca, que se sirve en el Pueblo Mágico de Real de Asiento. En este guiso típico se emplea sal, ajo, pimienta, comino y pico de gallo (chile verde ancho picado, tomate y cebolla).

El famoso Chile Aguascalientes, es claro ejemplo de la cocina contemporánea local; incluye entre sus ingredientes un relleno de picadillo dulce de durazno y frutos secos, bañado en salsa de guayaba con nogada. Este platillo es famoso al emplear como ingrediente principal la guayaba, fruta de referencia de la región.

Las enchiladas mineras, de Guanajuato, se remontan a la época en que la entidad era el principal centro minero del Bajío. Originalmente eran preparadas por las esposas de los trabajadores de las minas y servidas en el almuerzo. Se trata de tortillas rellenas de queso, bañadas en una salsa hecha a base de chile guajillo y cubiertas con lechuga, papas y zanahorias.

Enchiladas mineras. comida típica de Guanajuato.

También al visitar León la recomendación es el caldo de oso, una típica botana que se vende comúnmente en puestos ambulantes. Se prepara con fruta con chile, vinagre, cebolla y queso. Tiene su origen hace 50 años, cuando el Sr. Bonilla realizaba esta mezcla para un cliente muy particular, al cual apodaban “El Oso”. Al pasar el tiempo, más clientes desearon probarlo, pidiéndolo como “dame un caldo como al oso”, de ahí el nombre.

En Jalisco destaca carne en su jugo, una mezcla de res cortada en tiritas, una cama de frijoles de la olla o refritos y cubierta de un caldo especial, que bien puede ser hecho de res, jugo de carne, diversos tipos de chile y especias. Su origen se remonta a mediados del siglo pasado; la creación se le adjudica a Roberto de La Torre, en 1958.

Igual destaca la torta ahogada, que se compone de birote salado, que se parte y rellena con carnitas fritas de cerdo, y es sumergida en una salsa de jitomate condimentada con especias y chile.

La historia cuenta que el “Güero”, el hombre al que se le atribuye el invento de la torta ahogada, estaba sirviendo uno de los lonches que solía vender en su pequeño local, cuando el birote se le cayó en una olla en la que había salsa de chile puro. El comensal, supuestamente, en lugar de devolver su orden, le dijo que así se la diera.

En Amealco, Pueblo Mágico, de Querétaro, el mole de olla es un platillo típico y representativo de la gastronomía de ese municipio. De hecho, es una tradición a la cual se le dedica un día a la semana para prepararlo y disfrutarlo, principalmente en fondas y restaurantes.

Las enchiladas queretanas se conocen por estar bañadas en salsa de guajillo, fritas antes de servirse sobre una hoja de lechuga y acompañadas de papas y zanahorias adornadas con abundante queso fresco son un antojito típico de Querétaro, sin olvidar que, en la zona serrana, suelen acompañarse de un pedazo de sabrosa cecina de la región.

Uno de los platillos más icónicos de la gastronomía de San Luis Potosí, son las enchiladas, platillo creado por accidente por Crisatina Jalomo, cuando en el molino en vez de entregarle masa de nixtamal, se la dieron mezclada con chile; para no desperdiciarla, la usó para hacer tortillas, el resultado fue exquisito y a partir de ahí, siempre pedía la masa así. Luego las mejoró al rellenarlas de queso y salsa, las dobló, las puso al comal y añadió crema y queso rallado.

Zacahuil, platillo típico de la Huasteca Potosina.

La Huasteca Potosina es la creadora de un tamal gigante, el Zacahuil, cuyo nombre proviene del náhuatl y significa “zacate o con sabor a zacate”, debido a las hojas con las que se cubría este guiso antes de hornearse. Actualmente es envuelto con hojas de plátano.

El Zacahuil se prepara con maíz martajado, es decir, que se muele el grano, pero se dejan partes pequeñas sin moler, lo que le brinda una mejor textura. Para el relleno se prepara una salsa de chile chino, cascabel y especias y se le puede añadir carne de pollo, puerco o guajolote. El tamal se cuece bajo la tierra con leña y piedras calientes.

Uno de los platillos más tradicionales y populares de Zacatecas es el asado de boda, un guiso de carne de cerdo en un adobo especiado con toques dulces. Se acompaña de arroz, frijoles y tortillas. Se cree que su origen data de la época revolucionaria y que fue elaborado especialmente para Pancho Villa.

Otra delicia zacatecana son los tacos envenenados. La historia de su peculiar nombre se remonta a la tradición minera, pues eran la comida diaria de los trabajadores de las minas. Se cree que, debido a la falta de cuidados, a la hora de consumir sus alimentos, varios mineros murieron por comer sus tacos con las manos llenas de minerales tóxicos. (Infoqroo)

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