Tirador iraní de pistola de aire gana medalla de oro… y lo acusan de ‘terrorista’

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IRÁN.- Cuando Javad Foroughi terminaba su turno de enfermero en el Hospital Baqiyatallah de Teherán, bajaba al sótano del edificio, preparaba una diana a 10 metros, desenfundaba su pistola de aire comprimido de calibre 4,5 mm, y PUM. Así se tiraba durante más de una hora cada día, apretando el gatillo 60 veces, como en las competiciones, publicó El Mundo.

Foroughi comenzó a disparar tarde. Al menos de manera profesional y usando un arma de aire comprimido. Tenía 37 años la primera vez que probó el tiro de precisión. Era bueno. Poco a poco fue saliendo del sótano del hospital para competir en pequeños campeonatos de tiro en Irán.

Pronto se le quedó pequeño su país y entró en el circuito internacional, ganando incluso campeonatos mundiales en India y Hungría. Entonces llegaría el gran salto a unos Juegos Olímpicos. Con 41 años, el enfermero Foroughi viajó a Tokio para representar a su país en el torneo masculino de pistola de aire de 10 metros. El primer día de competición, aún con resaca tras la ceremonia de apertura, el iraní se colgó la medalla de oro. Récord olímpico incluido con 244.8 puntos.

Su primera y triunfal toma de contacto con la pista tokiota lo celebraron a lo grande los medios oficialistas de Irán. Foroughi dedicó su medalla a uno de los 12 imanes chiitas y al líder supremo de su país, Ali Jamenei, quien llamó al tirador para felicitarlo por su victoria.

La actuación de oro de Foroughi se habría quedado puramente en la parte deportiva si no fuera porque una organización llamada United for Navid recordó que el tirador y enfermero trabaja para una milicia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), que fue designada como organización terrorista por el ex presidente estadounidense Donald Trump en 2019.

La victoria de Foroughi dividió a los iraníes en las redes sociales.

El propio hospital en el que trabaja Foroughi lo dirige la IRGC, una potente fuerza militar, política y económica en Irán, con estrechos vínculos con el líder supremo, que se creó hace 42 años, después de la Revolución Islámica que derrocó al shah Mohamed Reza Paleví, para defender el sistema islámico del país y proporcionar un contrapeso a las fuerzas armadas regulares.

Cuerpo de élite

Se estima que el IRGC tiene más de 190 mil efectivos activos, cuenta con sus propias fuerzas terrestres, navales y aéreas, y supervisa las armas estratégicas. También controla la Fuerza de Resistencia paramilitar Basij, que ha ayudado a reprimir la disidencia interna, y los poderosos bonyads -fundaciones benéficas- que dirigen una parte de la economía.

El IRGC ejerce influencia en otras partes de Oriente Medio con dinero, armas, tecnología y asesoramiento a gobiernos aliados y grupos armados a través de su rama de operaciones en el extranjero, la fuerza Quds, un cuerpo de élite con 15 mil soldados, a los que EEUU acusa de apoyar a organizaciones terroristas.

La victoria de Foroughi dividió a los iraníes en las redes sociales. Mientras que algunos celebraron el logro, otros atacaron a Foroughi, diciendo que no están orgullosos de la victoria debido a su membresía en el IRGC y su participación en Siria, donde estuvo sirviendo -supuestamente sólo como enfermero- entre 2012 y 2013, en un momento en el que su país, aliado cercano del presidente sirio Bashar Assad, estuvo mandando combatientes para respaldar al gobierno central sirio.

“Consideramos que la concesión de una medalla de oro olímpica al tirador iraní Javad Foroughi no solo es una catástrofe para los deportes iraníes, sino también para la comunidad internacional, y especialmente para la reputación del Comité Olímpico Internacional (COI). Foroughi es miembro actual y veterano de una organización terrorista”, dijo en un comunicado la organización denunciante, United for Navid, creada tras la ejecución el año pasado del luchador iraní Navid Afkari, quien había participado en las protestas contra el régimen en 2018.

Acusado de terrorista

Hace un par de días, el tirador coreano Jin Jong-oh, seis veces medallista olímpico, expresó su objeción al COI por dejar participar a Foroughi en los Juegos. “¿Cómo puede un terrorista queda en el primer puesto de una competición en los Juegos Olímpicos? Eso es lo más absurdo y ridículo que he visto en mi vida”, dijo Jin Jong-oh nada más regresar de Tokio a su país tras quedar eliminado.

“Los Juegos Olímpicos tienen un problema con Irán. O más bien, tienen un problema de cobardía cuando se trata de Irán. Una y otra vez, el COI se niega a enfrentarse al régimen, a pesar de que Irán infringe continuamente los propios estatutos del Comité”, escribe en Newsweek Shay Khatiri, analista de Estudios Estratégicos de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore.

“El campeón Javad Foroughi es un miembro de la Guardia Revolucionaria Islámica que fue a Irak a instancias de su gobierno para subvertir la frágil democracia del país, y luego a Siria, donde Irán y Rusia se unieron a Assad para participar en la masacre de medio millón de sirios. Y aunque se informó que Foroughi era un enfermero, que afirma haber comenzado su carrera como tirador hace apenas cuatro años, Foroughi hizo un saludo militar desde el podio después de su victoria, mientras sonaba el himno nacional de Irán”, continúa Khatiri.

Varios atletas iraníes en la diáspora también protestaron tras la victoria de Foroughi. Como Sardar Pashaei, un ex entrenador del equipo nacional de lucha que se mudó a los Estados Unidos en 2009, que pidió al COI que “investigara el pasado del tirador”. Sam Rajabi, ex judoca de la selección iraní que también huyó a los Estados Unidos en 2010, señaló que el oro de Foroughi era el subproducto de “cuarenta años de entrenamiento de tiro directo por parte del ejército de la República Islámica”.

Los medios de comunicación iraníes cercanos al IRGC, aprovecharon la victoria para contar historias épicas sobre las aventuras de Foroughi en la Siria devastada por la guerra, donde sirvió como “asesor y médico en el campo de batalla contra el Estado Islámico”. Pero en las redes sociales incluso hay algunas personas que han señalado sin pruebas que el tirador es un “asesino”, por su gran parecido a un militar iraní que salía en un vídeo disparando a familias sirias en las que había niños. (Fuente: El Mundo)

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