WASHINGTON, DC.– La polarización social en EE.UU., potenciada desde las redadas migratorias impulsadas por Donald Trump, alcanzó ayer un nuevo nivel crítico: una legisladora demócrata Melissa Hortman y su esposo fueron asesinados en Minnesota, en lo que ya se califica como un crimen político.
El senador demócrata John Hoffman, de Minnesota, y su mujer también recibieron esta mañana múltiples disparos en otro ataque aparentemente cometido por la misma persona, y tras someterse a una cirugía están ahora recibiendo atención sanitaria.

El sospechoso, identificado como Vance Luther Boelter, de 57 años, fue detenido por el FBI tras un tiroteo con la Policía, y en su vehículo se halló un “manifiesto” con una lista de objetivos, incluidos legisladores y funcionarios . El gobernador demócrata Tim Walz calificó el ataque como un “acto selectivo de violencia política”.
La violencia no se limitó a Minnesota. En Salt Lake City (Utah), una manifestación contra las políticas de Trump derivó en un enfrentamiento armado: una persona resultó gravemente herida y el agresor fue detenido.
En Los Ángeles se vivieron escenas convulsas: la Policía recurrió a caballos y gas lacrimógeno para dispersar a manifestantes, en una jornada tensa previa al quinto día de toque de queda.
Mientras tanto, el presidente Trump celebraba sus 79 años con una muestra de fuerza militar en la capital, que incluyó tanques, tropas y aeronaves. En respuesta, el movimiento “No Kings” (“Sin Reyes”) organizó protestas simultáneas en ciudades como Nueva York, Filadelfia, Chicago, Houston, Atlanta y Los Ángeles, exigiendo frenar lo que consideran un exceso de poder ejecutivo.
Las marchas también reflejaron inquietudes sobre el retroceso en normas democráticas, el nombramiento de Robert F. Kennedy Jr. como secretario de Salud y amenazas hacia la comunidad LGBTQ+.
Según estudios, la polarización intensifica actitudes y discursos que legitiman la violencia política, lo que puede convertirse en una amenaza real para el sistema democrático.
Este caso extremo —un asesinato selectivo de una figura pública por razones ideológicas— marca un hito alarmante en la historia reciente estadounidense, reflejando una violencia directa hacia actores políticos.
La reciente ola de violencia demuestra que la polarización en EE.UU. ha dado un salto: ya no se limita a enfrentamientos en las redes o protestas callejeras, sino que se traduce en crímenes dirigidos contra personas elegidas, lo que representa una ruptura profunda en la convivencia política y una amenaza directa a la estabilidad democrática. (Agencias)












